Milei aboga por cobrar a extranjeros por servicios públicos de salud y educación
El presidente Javier Milei expresó su apoyo a que los extranjeros paguen por los servicios públicos de salud y educación en Argentina. En diálogo con Luis Majul en LN+, Milei afirmó: «Eso de que vengan, usen nuestros recursos y se vayan no va». El mandatario precisó estar «absolutamente de acuerdo» con cobrar matrícula a estudiantes extranjeros en universidades públicas y aranceles en el sistema de salud.
- Milei propone que extranjeros paguen servicios de salud y educación pública en Argentina
- El presidente vinculó la inmigración con teoría de hegemonía cultural de Gramsci y habló de «infiltración» de extranjeros
- Milei reconoce que Argentina es país de inmigrantes pero marca condiciones sobre política migratoria
Milei reconoció que Argentina es un país «armado por inmigrantes» pero identificó dos problemas en la política migratoria. Primero, sostuvo que no puede haber inmigración sin estado de bienestar. Segundo, argumentó que cuando nuevas personas ingresan sin respetar la cultura local, se produce «una invasión». El presidente citó la teoría de la hegemonía cultural del filósofo Antonio Gramsci pero para hablar de una infiltración de extranjeros mediante la educación, medios de comunicación y cultura.
Milei afirmó que «se le meten como estudiantes, se le meten como profesores, se le meten como investigadores» y vinculó esto con políticas de gobiernos anteriores. El presidente acusó que la anterior administración «abrió esta puerta» y cuestionó la presencia de «terroristas disfrazados de estudiantes, de periodistas, de profesores, de investigadores». Además, mencionó la crisis migratoria de Ceuta y criticó al gobierno español de Pedro Sánchez por adoptar «todas las estupideces del wokismo».
En el marco de la entrevista, Milei contrastó dos modelos en pugna: el socialismo y wokismo que requieren más Estado, versus las ideas de libertad que buscan menos Estado. También insistió sin aportar pruebas en una supuesta campaña antiargentina financiada por Brasil, México, el Partido Demócrata de Estados Unidos y sectores del gobierno español, junto al kirchnerismo local, según reportó La Nación.
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