Argentina enfrenta caída de ingresos tributarios pese a ajustes presupuestarios récord
La recaudación tributaria se deteriora más rápido que el gasto público, obligando a buscar nuevas reducciones para mantener el superávit primario comprometido con el organismo.
- Argentina incumplió en junio la meta fiscal del FMI con un superávit primario de 4.900 millones de dólares (0,55% del PBI) en lugar de los 5.300 millones previstos, requiriendo compensación en la segunda mitad de 2026
- El gasto público cayó 2,3% en el primer semestre de 2026 respecto al mismo período anterior, pero los ingresos tributarios descienden aún más por debilitamiento del consumo interno y sectores vinculados a él
- El crecimiento económico está liderado por hidrocarburos, minería y agro con baja incidencia fiscal, mientras comercio e industria que generan la mitad de la recaudación de IVA y Ganancias permanecen deprimidos
El Gobierno libertario de Argentina, que se jacta de ejecutar el mayor ajuste fiscal de su historia, enfrenta una contradicción: aunque el gasto público continúa reduciéndose, los ingresos tributarios caen a mayor velocidad, comprometiendo la sostenibilidad del modelo. El organismo debe compensar el déficit fiscal de junio durante el resto de 2026 para cumplir con las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional, que monitorea de cerca al país más endeudado ante el organismo.
En el primer semestre de 2026, Argentina acumuló un superávit primario de aproximadamente 4.900 millones de dólares, equivalente al 0,55% del PBI nacional, por debajo de los 5.300 millones proyectados. El gasto público se contrajo 2,3% en términos reales respecto al mismo período del año anterior, impulsado por la caída de obra pública, reducción de transferencias a provincias y menor gasto de capital. Sin embargo, la recaudación tributaria se deteriora desde hace meses por la merma de actividad en sectores orientados al consumo interno.
La composición del crecimiento económico actual explica el deterioro fiscal: hidrocarburos, minería, agro y servicios financieros lideran la expansión, pero tienen débil incidencia sobre impuestos al consumo, mientras comercio e industria siguen golpeados. Comercio e industria explican casi la mitad de la recaudación del IVA e impuesto a las Ganancias pero permanecen como dos de los sectores más afectados. El economista Claudio Caprarulo de Analytica señaló que reducir subsidios a la energía podría aliviar el déficit pero profundizaría la pérdida de ingreso disponible de familias y encarecería costos empresariales, según reportó El País.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.