Paula Toto Blake expone 14 años de historias de trabajadoras domésticas migrantes
La artista Paula Toto Blake trabajó durante 14 años recopilando testimonios, fotografías y sueños de trabajadoras domésticas de distintas latitudes para crear una instalación que visibiliza sus historias de migración, sacrificio y esperanza.
- Paula Toto Blake recopiló durante 14 años palabras, retratos, sueños y dolores de mujeres dedicadas al trabajo doméstico a través de residencias en México, Francia, Estados Unidos y Australia
- El proyecto partió en 2014 de una experiencia docente en barrios vulnerables donde la artista conoció mujeres migrantes que dejaban sus propias familias en países de origen
- La muestra incluye videoinstalaciones donde las mujeres hablan con los ojos cerrados como soñando, narrando sueños de una casa propia, estudios para los hijos, soledad, culpa y amor a través de pantallas
La artista Paula Toto Blake reunió durante 14 años testimonios, retratos y sueños de mujeres dedicadas al trabajo doméstico en distintas latitudes. La muestra "Red(Unión)" abierta en la Casa Nacional del Bicentenario presenta videoinstalaciones y retratos que visibilizan las historias de trabajadoras invisibles que sostienen hogares en dos países, ciudades o continentes a la vez.
El proyecto de Toto Blake partió en 2014 de una experiencia docente en barrios vulnerables donde la artista conoció mujeres migrantes que habían dejado sus propias familias en sus países de origen. Posteriormente realizó residencias en ciudades de México, Francia, Estados Unidos y Australia, continuando con entrevistas a mujeres que cuidan. En México encontró cuidadoras que viajaban dentro del país desde pueblos del sur, muchas de pueblos originarios, algunas de la misma edad que los niños que cuidaban y que habían perdido su infancia o adolescencia.
Las obras de Toto Blake se resisten al silencio que rodea el trabajo de cuidado, históricamente subvalorado y dado por sentado como una capacidad natural e innata en la mujer. En las videoinstalaciones, las mujeres hablan con los ojos cerrados como soñando, compartiendo sueños de una casa propia, los estudios de un hijo, un futuro distinto, la soledad de los días de descanso, la culpa de no estar, y el amor a través de pantallas.
La curadora Florencia Battiti explica que la muestra propone "un espacio donde las voces de estas mujeres —trabajadoras invisibles, sostén de hogares en dos países, ciudades o continentes a la vez— puedan resonar sin ser reducidas a una estadística". La artista consideró que no era verdad tener solo una madre, citando a Paul Preciado: "El cuerpo social nos acoge con muchos brazos, si no, no podríamos sobrevivir", según reportó La Nación.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.