Paraguay: la concentración del liderazgo político en Horacio Cartes debilita las instituciones
En Paraguay, el liderazgo prolongado de Horacio Cartes sobre el Partido Colorado ha generado cuestionamientos sobre la independencia de instituciones estatales y la capacidad de renovación política del movimiento oficialista.
- Cartes ha sido figura dominante del Partido Colorado durante más de una década, consolidando influencia tras dejar la presidencia en 2018
- Concentración de liderazgo reduce incentivos para innovación y formación de sucesores, generando administradores en lugar de nuevos dirigentes
- En 2022 y 2023, Departamento de Estado y Tesoro de EE.UU. designaron y sancionaron a Cartes por corrupción; sanciones fueron levantadas en 2025
Las controversias derivadas del fallo de la Corte Suprema que rechazó la acción de inconstitucionalidad presentada por la exsenadora Kattya González han reavivado un debate incómodo en Paraguay: la medida en que las principales instituciones del Estado son percibidas como independientes de los centros reales de poder político. La cuestión trasciende lo jurídico para adentrarse en el terreno político, concentrándose menos en los méritos del fallo que en una pregunta más amplia: ¿quién ejerce realmente el poder en Paraguay?
Horacio Cartes ha sido la figura dominante del Partido Colorado durante más de una década. Tras dejar la presidencia en 2018, no se retiró de la política, sino que consolidó su influencia hasta convertirse en el principal centro de gravedad del partido gobernante. Sus seguidores consideran que esa continuidad ha preservado la unidad interna y asegurado victorias electorales. Sin embargo, la historia política demuestra que la fortaleza de un movimiento puede convertirse en su principal debilidad cuando el liderazgo se concentra excesivamente durante largos períodos.
Los partidos necesitan liderazgos fuertes pero también renovación y mecanismos que permitan el surgimiento de nuevas figuras, ideas y generaciones de dirigentes. Cuando el liderazgo se concentra en una sola persona durante demasiado tiempo, los incentivos cambian: la lealtad adquiere más valor que la innovación y la cercanía al líder pesa más que la construcción de legitimidad propia. Gradualmente, el partido deja de formar sucesores y comienza a formar administradores. Este problema no es exclusivo de Paraguay; América Latina está llena de ejemplos de movimientos políticos que alcanzaron éxito bajo liderazgos carismáticos pero encontraron enormes dificultades en la transición.
Un factor internacional relevante es que en 2022 el Departamento de Estado de Estados Unidos designó públicamente a Cartes por presunta participación en corrupción significativa, y en 2023 el Departamento del Tesoro impuso sanciones financieras bajo el régimen Global Magnitsky. Aunque esas sanciones fueron levantadas en 2025, dejaron una huella duradera sobre la reputación internacional del expresidente y, por extensión, sobre la imagen externa de Paraguay, según reportó TalCual.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.