Angie Rodríguez denuncia corrupción en gobierno Petro días antes de terminar mandato
Angie Rodríguez, directora del Dapre (Departamento Administrativo de la Presidencia), realizó graves denuncias sobre corrupción, presiones indebidas y un supuesto intento de envenenamiento en el gobierno de Gustavo Petro. La reacción presidencial fue exhibir públicamente una situación de salud mental de Rodríguez, generando una crisis institucional a ocho días del final del mandato.
- Rodríguez se negó a trasladar 1.2 billones de pesos del Fondo de Adaptación hacia la UNGRD, desencadenando su salida del cargo y posterior denuncia pública
- Denuncias de Rodríguez expusieron la anatomía del poder petrista con billones en disputa, amenazas de muerte y disputas sobre favoritismo presidencial
- Petro intentó desacreditar a Rodríguez presentándola como mujer fuera de sus cabales, empleando el mismo método usado contra Casandra en tragedias griegas
Angie Rodríguez, quien se desempeñaba como directora del Dapre, se movió en las entrañas mismas del poder presidencial. A ocho días de terminar el gobierno, se negó a trasladar 1.2 billones de pesos del Fondo de Adaptación comprometidos para La Mojana hacia la UNGRD. Cuando Petro pidió su salida, ella decidió hablar públicamente, dejando al descubierto denuncias sobre corrupción, presiones indebidas y un supuesto intento de envenenamiento.
En lugar de responder por el fondo de las denuncias, Petro optó por exhibir públicamente una situación de salud mental de Rodríguez, intentando desacreditarla como mensajera. Las revelaciones sobre el interior del palacio mostraron lo que ha sido el cuatrienio: billones en disputa, amenazas de muerte, favoritas presidenciales y un gobierno que termina devorándose a sí mismo.
Las acusaciones incluyeron cuestionamientos sobre otras cercanas al poder, como Juliana y Verónica Guerrero, rodeadas de graves cuestionamientos sobre irregularidades académicas e investigaciones sobre presunta red de cobros a empresarios interesados en contratos con el Estado. Laura Sarabia, anterior figura del gobierno, quedó ligada a episodios descritos como oscuros: conversaciones intimidantes, dinero desaparecido en su residencia, un polígrafo practicado a su niñera y la extraña muerte del coronel Óscar Dávila de la seguridad presidencial. En cualquier gobierno, semejante sucesión de hechos habría significado distancia del poder; en el de Petro ocurrió lo contrario: Sarabia salía por una puerta y regresaba por otra, cada vez con más influencia, según reportó Semana.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.