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Sociedad

La procrastinación del sueño: por qué sacrificamos descanso pese a conocer las consecuencias

La procrastinación del sueño o "revenge bedtime procrastination" es un hábito extendido en la era digital donde personas retrasan voluntariamente ir a la cama para recuperar tiempo personal que sintieron que perdieron durante el día, sacrificando descanso crucial a pesar de conocer las consecuencias.

A
Resumen IA — Tres claves
  • Después de días llenos de responsabilidades, el cerebro interpreta la noche como el único momento que realmente pertenece al individuo, llevando a sacrificar horas de sueño por ocio digital o entretenimiento
  • La corteza prefrontal, responsable del autocontrol, pierde eficacia al final del día compitiendo contra circuitos cerebrales que buscan gratificación instantánea, facilitando la procrastinación del sueño
  • El fenómeno es una búsqueda de autonomía y alivio del desgaste emocional acumulado, no falta de disciplina; cuando el cerebro está agotado prioriza estímulos placenteros sobre el bienestar futuro
Fotografía referencial · Ahora

Es medianoche. Tras horas esperando ese momento, te acuestas, apagas la luz y desbloqueas el celular. "Solo voy a ver un video más", te dices. Pero uno se convierte en otro, y luego en otro más. Una hora después, el arrepentimiento es inevitable: sabes que dormirás poco y que por la mañana pagarás las consecuencias con cansancio e irritabilidad. Este patrón, conocido como procrastinación del sueño o "revenge bedtime procrastination", es un hábito sumamente extendido en la era digital que lleva a retrasar voluntariamente el descanso a pesar de conocer sus efectos negativos.

A diferencia de quienes trasnochan por obligaciones laborales, académicas o emergencias, la procrastinación del sueño es un fenómeno más sutil: después de un día repleto de responsabilidades, muchas personas sienten que la noche es el único momento que realmente les pertenece. Por eso sacrifican horas de descanso para ver series, navegar redes sociales, jugar videojuegos o simplemente disfrutar de ocio que no encontraron durante el día. "Más que una venganza literal contra el sueño, este fenómeno es una forma de intentar recuperar y compensar emocionalmente el tiempo personal que el trabajo y las obligaciones parecen haber arrebatado", explicó la psicóloga Marcela Quispe de la Universidad Autónoma del Perú.

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La explicación neurológica está en la fatiga cerebral. Según la psicóloga Patricia Jurado de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, después de horas de trabajo, estudio o responsabilidades, el cerebro se agota. Las funciones mentales encargadas de planificar, tomar decisiones y controlar impulsos pierden eficacia. Existe entonces una tensión entre dos sistemas cerebrales: la corteza prefrontal, responsable del autocontrol, intenta recordar que debe dormir, mientras que circuitos relacionados con las emociones buscan gratificación instantánea. Como resultado, es mucho más difícil tomar una decisión que beneficie al "yo de mañana".

Cuando el cerebro está agotado, busca obtener un estímulo placentero que alivie el desgaste emocional acumulado, no que evalúe objetivamente el daño futuro. Para el psicólogo José Luis Riojas, quedarse despierto es un intento de recuperar la sensación de autonomía perdida durante el día dominado por reuniones, tareas, estudios o el cuidado de otras personas. Aunque muchas noches terminen con la promesa de "cinco minutos más", el problema raíz no está en la falta de voluntad sino en cómo funciona el cerebro cuando llega el final de un día agotador, según reportó El Comercio.

Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.

Fuentes

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