Qué es la vacancia por incapacidad moral y por qué explica la inestabilidad presidencial en Perú
El país ha tenido cerca de ocho o nueve jefes de Estado en aproximadamente diez años, con la figura de la vacancia en el centro de la crisis institucional.
- La vacancia por incapacidad moral está en el artículo 113 de la Constitución y requiere 87 votos en el Congreso de 130 miembros.
- La causal no está definida en la Constitución, lo que la convirtió en una herramienta política para remover presidentes.
- Keiko Fujimori, proclamada el 3 de julio, asumirá el mando el 28 de julio para el periodo 2026-2031 como primera mujer elegida presidenta.
Perú se ha convertido en el caso de estudio latinoamericano de la inestabilidad presidencial. Según recuentos de prensa y análisis constitucionales, el país ha tenido cerca de ocho o nueve jefes de Estado en aproximadamente una década, un ritmo de recambio sin paralelo en la región. El detonante recurrente tiene nombre técnico: la vacancia de la Presidencia por "permanente incapacidad moral". La herramienta está en el artículo 113 de la Constitución Política del Perú, que enumera las causales por las que la Presidencia queda vacante, entre ellas la incapacidad moral o física declarada por el Congreso. El problema es que la Constitución no define qué significa "incapacidad moral", una indeterminación que convirtió una causal pensada para casos extremos en una llave política.
El mecanismo es un control político que ejerce el Congreso, unicameral y de 130 miembros, sobre el Poder Ejecutivo. En la práctica, uno o varios grupos parlamentarios presentan mociones de vacancia; el pleno admite el debate y el presidente tiene derecho a ejercer su defensa en persona o mediante abogado; para declarar la vacancia se requieren 87 votos, es decir, dos tercios del número legal de congresistas. Aprobada la vacancia, se activa la línea de sucesión: asume el vicepresidente y, si no hay, el presidente del Congreso. Esa alta valla fue pensada como salvaguarda, pero en un Congreso muy fragmentado y opositor puede alcanzarse cuando las bancadas confluyen contra el Ejecutivo.
La clave jurídica está en el artículo 117 de la Constitución, que restringe las causales por las que se puede acusar a un presidente en funciones a solo cuatro supuestos muy graves: traición a la patria, impedir elecciones, disolver el Congreso de forma ilegal o impedir el funcionamiento de los organismos electorales. Como la corrupción u otros delitos no están en esa lista mientras el presidente gobierna, el Congreso ha recurrido a la vacancia por incapacidad moral como vía alternativa para removerlo. De ahí que constitucionalistas adviertan que se ha desnaturalizado su sentido original.
Los hechos de 2025 y 2026 muestran el engranaje en movimiento. El 9 de octubre de 2025, el Congreso declaró la vacancia de la presidenta Dina Boluarte por incapacidad moral con 122 votos a favor, muy por encima de los 87 exigidos, en medio de denuncias de corrupción y cuestionamientos de gestión y seguridad. Al día siguiente, el entonces presidente del Congreso, José Jerí, asumió como jefe de Estado. El 18 de febrero de 2026, el propio Jerí fue removido por el Congreso con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, y el Parlamento eligió esa misma jornada a José María Balcázar como presidente interino, descrito por la prensa internacional como el octavo presidente en una década.
El 8 de junio de 2026, en segunda vuelta de las Elecciones Generales, Keiko Fujimori ganó la presidencia; fue proclamada por el Jurado Nacional de Elecciones el 3 de julio, convirtiéndose en la primera mujer elegida para gobernar Perú, tras haber perdido la presidencia en tres ocasiones anteriores. El 28 de julio de 2026 asumirá el mando para el periodo 2026-2031, en reemplazo del interino Balcázar. La vacancia por incapacidad moral condensa el dilema institucional peruano: es un contrapeso legítimo del Congreso, pero su causal ambigua y el bajo costo político de activarla han producido una rotación crónica que debilita la gobernabilidad. La llegada de Fujimori con un Congreso igualmente fragmentado reabre la pregunta de fondo sobre si gobernará bajo la misma espada de la vacancia que derribó a sus antecesores.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.

