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Política

Gobiernos de derecha en América Latina replican polarización y caudillismo

Javier Milei en Argentina, Daniel Noboa en Ecuador, Nayib Bukele en El Salvador y otros líderes de derecha ganaron elecciones prometiendo superar polarización y populismo, aunque ahora exhiben los mismos patrones que criticaban en la izquierda.

A
Resumen IA — Tres claves
  • Gobiernos de extrema derecha gobiernan a 192 millones de habitantes (32% de América Latina) tras triunfos de Bukele, Milei, Noboa, Paz, Fujimori y De la Espriella
  • Estos líderes dividen sus sociedades con discursos binarios sobre pueblo versus élite corrupta, reproduciendo polarización que prometían resolver
  • La mayoría de estos gobiernos minimizan el rol del Congreso mediante decretos presidenciales y mecanismos de excepción, generando caudillismo personalista
Gobiernos de derecha en América Latina replican polarización y caudillismo
Imagen: Gobierno CDMX · Wikimedia Commons (CC0)

En poco tiempo, la geografía política de América Latina se ha reconfigurado hacia gobiernos de extrema derecha. Desde el triunfo de Nayib Bukele en El Salvador en 2019, la derecha latinoamericana cosechó victorias electorales en países como Argentina con Javier Milei, Ecuador con Daniel Noboa, Bolivia con Rodrigo Paz, Chile con José Antonio Kast, Perú con Keiko Fujimori y Colombia con Abelardo de la Espriella. La población bajo gobiernos de derecha alcanza ahora 192 millones de habitantes, equivalente al 32% del total de América Latina.

Los nuevos mandatarios prometieron superar los males de polarización, personalismo y populismo que, según identificaban, existían exclusivamente en la izquierda. Sin embargo, sus gobiernos reproducen estos mismos patrones. Milei divide a Argentina en torno al discurso contra "la casta", Noboa explota el encono contra Rafael Correa y Bukele establece una dicotomía entre "buenos ciudadanos" y "terroristas aliados de pandillas". Estos líderes movilizaron electorados radicalizando la confrontación y el resentimiento, no buscando consensos en el centro político.

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La práctica populista persiste en estos gobiernos. Se presentan como auténticos representantes del "pueblo bueno y trabajador" frente a "la élite corrupta", instrumentalizando discurso moral contra políticas de inclusión de la izquierda. José Antonio Kast en Chile elabora políticas de control migratorio cercanas al populismo nativista europeo, identificando al migrante como culpable principal de inseguridad.

Con respecto al personalismo y caudillismo, estos líderes emergieron sobre sistemas de partidos en crisis profunda de organización; sus siglas descansan completamente en figuras personales. Todos los nuevos presidentes eluden fiscalización parlamentaria: Bukele, Milei, Noboa y Paz gobiernan mediante decretos presidenciales y mecanismos de excepción que minimizan el rol del Congreso. El partido de Fujimori opera como dinastía familiar, el PDC de Bolivia ocupa rol secundario y De la Espriella funciona como outsider absoluto frente a un movimiento diseñado a su medida, rompiendo marcos de partidos tradicionales.

Paralelamente se despliegan políticas que, bajo discurso de apoyo a la producción, promueven daño ambiental y favorecen grupos corporativos ilegales. La presencia de gobiernos de extrema derecha no avizora diferencias sustanciales en democracia respecto a sus antecesores, según reportó la diaria.

Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.

Fuentes

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