Fujimori anuncia reformas sociales pero hereda aparato público deteriorado y limitaciones fiscales
Fujimori priorizó agenda de desarrollo social, atención a adolescentes, jóvenes y adultos mayores. Sin embargo, el nuevo gobierno recibe aparato público debilitado, tecnocracia social deteriorada y limitaciones fiscales agravadas por leyes populistas.
- Perú no ha recuperado niveles de pobreza previos a la pandemia; 9 millones de ciudadanos están en pobreza monetaria y 11 millones en condición de vulnerabilidad (INEI, 2026)
- El nuevo gobierno debe reformular políticas construyendo sobre avances previos en desarrollo e inclusión social, evitando el 'complejo de Adán' que caracteriza la administración pública peruana
- Desde 2040, la población de 60 años en adelante superaría a la menor de 15 años; la ventana para aprovechar el bono demográfico y fortalecer capital humano de la juventud se cerrará pronto
En su discurso inaugural, la presidenta Keiko Fujimori estableció como meta principal cerrar el enorme déficit social que afecta a millones de peruanos. La prioridad otorgada a la agenda de desarrollo social es positiva y urgente, considerando que el país aún no recupera los niveles de pobreza anteriores a la pandemia, estando rezagado en América Latina según datos del Banco Mundial de 2025. El Perú enfrenta brechas sociales y territoriales que limitan el acceso a oportunidades: aproximadamente 9 millones de ciudadanos se encuentran en pobreza monetaria y 11 millones en condición de vulnerabilidad, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática de 2026.
La mejora de la calidad de vida se presentó como segundo objetivo nacional, con anuncio de reorganización de programas sociales bajo un enfoque de ciclo de vida. Destaca la atención brindada a tres grupos poblacionales cuyas problemáticas no han recibido suficiente prioridad: adolescentes, jóvenes y adultos mayores. Esta decisión responde a la nueva realidad demográfica del país. A partir del 2040, la población de 60 años o más superaría a la población menor de 15 años. La ventana de acción para aprovechar el bono demográfico y fortalecer el capital humano de la juventud se cerrará pronto.
El nuevo gobierno recibe un aparato público deteriorado, una tecnocracia social debilitada y limitaciones fiscales agravadas por leyes populistas aprobadas por el saliente Congreso, del cual el partido de gobierno fue parte importante. En materia de lucha contra la pobreza e inclusión social, el Estado peruano cuenta con experiencia acumulada, con aciertos, errores y notables omisiones como emergencias climáticas, pobreza urbana y la Amazonía.
Las reformas deben construirse sobre lo avanzado en desarrollo e inclusión social, evitando el 'complejo de Adán' que caracteriza la administración pública peruana, donde cada nuevo gobierno descarta lo anterior. También requieren autonomía económica de beneficiarios y acceso a mejores servicios públicos: salud y educación. Más allá de entregar bonos sin objetivos claros, se necesitan puentes sostenibles entre intervenciones de alivio a la pobreza y generación de oportunidades económicas: capacitación laboral, intermediación de empleo y servicios de cuidado. Es indispensable garantizar transparencia y reforzar mecanismos de vigilancia ciudadana para evitar el uso político de programas sociales, según análisis publicado por El Comercio.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.

