Solo 1 de cada 10 empresas usa IA en América Latina
La región podría sumar hasta 48 millones de empleos formales si acelera la adopción, según un estudio de julio de 2026, pero enfrenta cuellos de botella en talento, regulación e integración.
- El apetito por la IA se multiplicó por 11 en dos años, pero solo 1 de cada 10 empresas la usa.
- La región podría sumar hasta 48 millones de empleos formales si acelera la adopción.
- La automatización real alcanza el 14% de las horas laborales, frente al 27% en EE. UU.
América Latina vive una paradoja tecnológica. El deseo de adoptar inteligencia artificial (IA) se disparó, pero su uso real en las empresas todavía es marginal. Según cifras difundidas esta semana, el apetito por la IA se multiplicó por 11 en apenas dos años en la región, y sin embargo solo alrededor de 1 de cada 10 empresas la usa de forma efectiva. La brecha entre la intención y la ejecución es hoy el rasgo que define el estado de la IA en la región.
Los analistas miden la adopción en tres capas: infraestructura (conectividad, banda ancha, centros de datos, chips y dispositivos con capacidades de IA); uso empresarial (qué porcentaje de organizaciones integra IA en procesos productivos, no solo en pruebas piloto); y automatización efectiva de tareas. Un dato ilustra la distancia: se estima que el 57% de las horas laborales actuales en la región podrían automatizarse en teoría con tecnología ya existente, según el McKinsey Global Institute, pero en la práctica solo se automatiza cerca del 14% de las horas de trabajo, frente al 27% en Estados Unidos y el 25% en Europa.
La base material está mejorando: casi la mitad de América Latina ya cuenta con banda ancha veloz, condición necesaria para desplegar servicios de IA en la nube. Pero el acceso es profundamente desigual. Las grandes urbes de México, Brasil, Chile, Colombia y Argentina concentran la conectividad de calidad, mientras zonas rurales y periféricas quedan rezagadas. Sin cerrar esa brecha, la IA amplifica desigualdades en lugar de reducirlas.
El potencial económico es significativo. Un estudio del Centro para la Convergencia de América Latina (CCLATAM), publicado en julio de 2026, calcula que la región podría sumar hasta 48 millones de empleos formales si acelera la adopción de IA. El matiz importante es que ese potencial no equivale a una destrucción neta de empleos: la automatización de tareas no es un pronóstico de despidos masivos, sino una señal de cómo podría reorganizarse el trabajo. Del lado corporativo, el estudio CIO Playbook 2026, de Lenovo con IDC, indica que el 97% de las organizaciones de la región planea aumentar su inversión en IA.
Tres frenos se repiten en los análisis: el talento, con escasez de especialistas y de recapacitación de la fuerza laboral; la regulación, por la ausencia de marcos claros sobre datos personales, propiedad intelectual y responsabilidad algorítmica; y la fragmentación, ya que sin integración regional cada país negocia y desarrolla por separado, perdiendo escala frente a Estados Unidos, China o Europa. La diferencia entre acelerar la productividad o profundizar la dependencia dependerá de cuánto se invierta en infraestructura y educación, qué reglas se fijen y si los países cooperan o compiten aisladamente.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.


