Estados Unidos impulsa cambios profundos en Venezuela con apoyo de gobierno y oposición
Estados Unidos ha adquirido influencia decisiva sobre Venezuela bajo la administración Trump, logrando impulsar transformaciones profundas que cuentan con la colaboración tanto del gobierno de Delcy Rodríguez como de sectores opositores. El gobierno estadounidense controla la venta de crudo venezolano y promueve cambios legislativos para favorecer inversión privada en petróleo y minería.
- Trump respalda a Delcy Rodríguez como presidenta interina tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, afirmando que realizará cambios que Washington considera necesarios
- Estados Unidos controla la venta de crudo venezolano, ha impulsado modificaciones en legislación petrolera y minera, y coordina diálogos políticos entre el gobierno y sectores opositores
- El plan estadounidense comprende tres fases: estabilización, recuperación y transición política, esbozado por el secretario de Estado Marco Rubio
Estados Unidos está logrando un objetivo inaudito en Venezuela: impulsar cambios y reformas profundas contando simultáneamente con la colaboración, consentimiento o resignación tanto del gobierno como de la oposición venezolana. Inmediatamente después de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, la administración Trump sorprendió al respaldar a Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta de Maduro, como la persona encargada de llevar adelante los cambios que Washington considera necesarios en el país.
Washington ha asumido el control de la venta del crudo venezolano, principal fuente de riqueza del país, estimulando el regreso de petroleras estadounidenses. El gobierno estadounidense impulsa cambios en la legislación petrolera y minera para favorecer la inversión privada en esos sectores, mientras explora opciones para recuperar el sistema eléctrico venezolano. Además, ha levantado sanciones y abierto camino para la reincorporación gradual de Venezuela a programas y organizaciones internacionales.
En política interna, Estados Unidos actúa como motor del diálogo político entre el gobierno de Rodríguez y opositores encabezados por Dinorah Figuera, última presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015. En política exterior, su influencia se manifiesta en el distanciamiento entre el gobierno de Rodríguez y aliados tradicionales del chavismo como Irán y Cuba. Este plan responde a tres fases: estabilización, recuperación y transición política, según esbozó el secretario de Estado Marco Rubio.
Los cambios enfrentan críticas por la grave pérdida de soberanía que representan para Venezuela, cuyo gobierno ya no controla fondos generados por la venta de petróleo, y por la falta de transparencia en el uso de esos recursos. Sin embargo, curiosamente estas críticas no proceden de los principales funcionarios del gobierno ni de los mayores líderes de la oposición, ambos dependientes de las decisiones de Washington, según reportó BBC Mundo.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.