Ministros japoneses visitan santuario Yasukuni generando tensión diplomática
Varios ministros de Japón asistieron al santuario Yasukuni en Tokio, escalando las tensiones con China y Corea del Sur, mientras la primera ministra Takaichi omitió mencionar remordimiento en su discurso sobre la guerra, diferencia clave respecto a sus predecesores.
- Cuatro ministros del gabinete visitaron Yasukuni: Shinjiro Koizumi (Defensa), Minoru Kiuchi (Política Económica), Kimi Onoda (Seguridad Económica) y Hitoshi Kikawada (Okinawa y Territorios del Norte)
- Takaichi evitó asistir personalmente pero envió ofrenda; en su primer discurso de conmemoración de caídos omitió la palabra remordimiento, recuperada por su antecesor Ishiba hace un año después de una pausa de trece años
- China presentó queja formal denunciando afrenta a la justicia histórica; Corea del Sur pidió que Japón afrontara la historia con franqueza; en Yasukuni se honra a más de 2,4 millones de fallecidos, incluidos 14 criminales de guerra condenados
Cuatro ministros del gabinete de Japón visitaron el santuario Yasukuni en Tokio, generando inmediata protesta diplomática de China y Corea del Sur. Los funcionarios que se presentaron en el polémico lugar fueron Shinjiro Koizumi, ministro de Defensa e hijo del exprimer ministro Junichiro Koizumi; Minoru Kiuchi, ministro de Política Económica y Fiscal; Kimi Onoda, ministra de Seguridad Económica; e Hitoshi Kikawada, ministro de Estado para Asuntos de Okinawa y los Territorios del Norte.
La primera ministra Yuko Takaichi, conocida por sus opiniones revisionistas sobre el pasado militarista de Japón y que solía visitar personalmente Yasukuni, se abstuvo de asistir para no generar mayor confrontación con Pekín y Seúl. Sin embargo, envió una ofrenda al santuario. En su primer discurso durante la ceremonia de homenaje a los caídos en la guerra en Tokio, Takaichi modificó la redacción utilizada por sus predecesores al omitir la palabra remordimiento. Esta palabra había sido utilizada ininterrumpidamente desde 1994, hasta que Shinzo Abe dejó de usarla en 2013; fue su sucesor Shigeru Ishiba quien la recuperó el año pasado.
Takaichi también evitó mencionar la responsabilidad de Japón por su agresión contra otros países asiáticos durante la Segunda Guerra Mundial, mientras sostuvo que el país puede convertirse en una nación confiable que actúe como un faro de esperanza en la región. Estas omisiones simbólicas han alimentado las críticas internacionales.
El Gobierno chino presentó una queja formal subrayando que la asistencia de ministros a Yasukuni supone una afrenta a la justicia histórica y una provocación contra el orden internacional de posguerra. Corea del Sur, mediante su Ministerio de Exteriores, lamentó los anacrónicos actos de olvido histórico e instó encarecidamente a Japón a afrontar su historia con franqueza y demostrar reflexión humilde y arrepentimiento sincero respecto al pasado. El santuario Yasukuni honra a más de 2,4 millones de fallecidos japoneses entre finales del siglo XIX y 1945, incluidos 14 políticos y oficiales del Ejército imperial condenados como criminales de guerra tras la Segunda Guerra Mundial, según ABC Color.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.