Venezuela cumple seis meses sin Maduro bajo el gobierno de facto de Delcy Rodríguez
Tras la captura de Maduro en un operativo estadounidense en enero, el país vive un arreglo de poder inédito: continuidad chavista con apoyo de Washington y sin cronograma electoral a la vista.
- Maduro fue capturado el 3 de enero de 2026 en un operativo militar de Estados Unidos.
- Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada el 5 de enero con respaldo de Washington.
- Los sismos del 24 de junio dejaron cerca de 2.954 muertos y agravaron la crisis social.
El 3 de enero de 2026, Nicolás Maduro fue capturado en Caracas, junto con su esposa, en un operativo militar de Estados Unidos, un hecho sin precedentes en la historia reciente de la región que puso fin abruptamente a más de una década de chavismo en el poder. El episodio dividió a la sociedad venezolana entre quienes rechazaron la entrada de tropas extranjeras y quienes celebraron la salida de Maduro como una oportunidad de cambio.
Dos días después, la noche del 5 de enero, la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada, arropada por la cúpula chavista. En su juramentación repudió la captura de Maduro y prometió una Venezuela libre y soberana. El diseño de poder resultante es peculiar: un gobierno de continuidad chavista que, paradójicamente, conserva el respaldo de Washington, interesado según analistas en la estabilidad del país y en proteger sus intereses energéticos.
La coyuntura que domina el sexto mes de gestión no proviene del exterior, sino de un desastre natural. Los sismos del 24 de junio de 2026 devastaron parte del territorio y dejaron, según cortes oficiales, cerca de 2.954 personas fallecidas. La respuesta gubernamental, percibida como lenta e insuficiente, reavivó la tensión social. Analistas como la investigadora Oner, de la Florida International University, señalan que pese a ello Estados Unidos no ha retirado su apoyo.
El elemento más delicado es qué sigue. Los especialistas anticipan que la Casa Blanca seguirá respaldando a Rodríguez mientras esta atienda sus peticiones, sin presionar seriamente por elecciones o una transición democrática plena en el corto plazo. Al mismo tiempo, venció el plazo del mandato interino previsto originalmente, lo que incrementó la presión interna y opositora para convocar comicios.
La disputa de legitimidad se juega en tres planos: la legalidad interna que reivindica el chavismo, la legitimidad de origen cuestionada por la ausencia de elecciones y la intervención extranjera, y la realpolitik del sostén estadounidense. Entre las señales a vigilar figuran un eventual cronograma electoral, el destino judicial de Maduro en Estados Unidos, el rol de la líder opositora María Corina Machado y la reconstrucción tras los sismos.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
