Venezuela sin Maduro: quién gobierna tras el derrocamiento
Una guía sobre la caída de Maduro, el papel de Estados Unidos y las incógnitas de una transición todavía sin rumbo electoral definido.
- Nicolás Maduro fue derrocado el 3 de enero de 2026 en una operación liderada por Estados Unidos, según la prensa.
- Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada y mantiene la estructura chavista.
- María Corina Machado abrió la puerta a negociar, pero podría quedar fuera del plan de trabajo previsto para agosto de 2026.
Seis meses después del acontecimiento que cambió el mapa político de la región, la transición venezolana sigue abierta y llena de incógnitas. Según lo reportado por la prensa, en la madrugada del 3 de enero de 2026 se ejecutó la llamada Operación Determinación Absoluta, liderada por Estados Unidos, que derrocó a Nicolás Maduro. El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un ataque a gran escala contra Venezuela y que Maduro y su esposa habían sido capturados.
Tras la salida de Maduro, Delcy Rodríguez asumió como presidenta encargada en Caracas, sosteniendo la continuidad de la estructura chavista dentro de un escenario que las fuentes describen como de reordenamiento político, apertura económica y redefinición de alianzas internacionales, mientras persisten la crisis social y la fragilidad institucional.
La líder opositora María Corina Machado abrió la puerta a negociar una transición seria y responsable con el gobierno de Rodríguez y con participación de Estados Unidos, en un anuncio hecho a fines de mayo de 2026 desde Panamá. Sin embargo, según Primicias, el plan de trabajo que el gobierno y un grupo de opositores arrancarían en agosto de 2026 para el fortalecimiento de la democracia no incluiría a Machado en la agenda.
Washington no ha sido un espectador. La presidenta interina se reunió con el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, en el Palacio de Miraflores el 4 de marzo de 2026, en un gesto que algunos analistas interpretaron como parte de las concesiones del chavismo para sostenerse en el poder. En paralelo, cinco venezolanos demandaron a Maduro en Nueva York por presuntas ejecuciones extrajudiciales de familiares ocurridas entre 2017 y 2021.
Una presidencia encargada no surge de una elección, sino de un vacío de poder ocupado transitoriamente con el objetivo declarado de conducir hacia comicios. Su legitimidad depende del reconocimiento interno de las fuerzas armadas y el aparato estatal, del reconocimiento internacional y de una hoja de ruta creíble hacia elecciones. En Venezuela esas tres piezas están en disputa, lo que abre el riesgo de que la transición se congele y se instale un nuevo statu quo bajo otro nombre. Los puntos a vigilar son el plan de trabajo de agosto, la eventual agenda electoral, la relación con Washington y el destino judicial de Maduro.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
