Venezuela tras la caída de Maduro: tres poderes en disputa
El chavismo conserva el aparato estatal, la oposición mantiene su reclamo electoral y una vía de diálogo prevista para el 1 de agosto abre un nuevo campo de disputa.
- Tras la captura de Maduro el 3 de enero, tres actores se disputan la legitimidad en Venezuela.
- El chavismo conserva la Asamblea Nacional, presidida por Jorge Rodríguez, hermano de Delcy Rodríguez.
- Una vía de diálogo arrancará el 1 de agosto; Machado y González aún no fijan su postura.
El 3 de enero de 2026, fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro, poniendo fin a 13 años de gobierno chavista bajo su mando. La operación, precedida por disparos y fuego antiaéreo cerca del Palacio de Miraflores, abrió un vacío de poder que, más de seis meses después, sigue sin resolverse de forma clara. Entender Venezuela hoy exige distinguir tres reclamos de legitimidad que conviven en tensión.
El primero lo encarna Delcy Rodríguez, exvicepresidenta de Maduro, que juró como presidenta encargada un día después de la captura, con el aparente respaldo del presidente estadounidense Donald Trump, y representa la continuidad del aparato chavista sin Maduro. El segundo es Edmundo González Urrutia, que se proclama presidente legítimo en virtud de las elecciones del 28 de julio de 2024, cuyo resultado la oposición reivindica como una victoria. El tercero es María Corina Machado, líder opositora y Premio Nobel de la Paz 2025, que sostiene que su coalición debe encabezar la reconstrucción y que González debe asumir de inmediato.
La transición no avanza por la combinación de tres factores. La legitimidad está fragmentada, sin una autoridad reconocida por todos los actores internos y externos. El chavismo conserva el control fáctico de instituciones clave, incluida la Asamblea Nacional, presidida por Jorge Rodríguez, hermano de Delcy. Y buena parte del liderazgo opositor ha operado desde el exilio o con perfil bajo. A ello se sumó la ambigüedad de Washington: Trump llegó a afirmar que Estados Unidos administraría el país, y exasesores como John Bolton criticaron que la Casa Blanca dejó a Machado a su suerte al negociar con los restos del chavismo.
El detonante humanitario aceleró paradójicamente los contactos. El 24 de junio de 2026, Venezuela sufrió dos terremotos de magnitudes 7,5 y 7,2, confirmados por el USGS, un fenómeno conocido como doblete sísmico que multiplicó la destrucción. Enfrentar las consecuencias del doble sismo aparece como uno de los argumentos para tender puentes entre bandos.
La novedad de la semana es la vía de diálogo. El 14 de julio, la Asamblea Nacional publicó un comunicado firmado por Jorge Rodríguez anunciando un proceso que arrancará oficialmente el 1 de agosto de 2026, presentado como un esfuerzo de fortalecimiento de la democracia y gestado con un sector opositor, incluida la exdiputada Dinorah Figuera, que regresó al país en junio tras ocho años de exilio. En respuesta, Machado y González se reunieron los días 15 y 16 de julio con la Plataforma Unitaria Democrática para evaluar su postura, sin fijar aún una posición pública definitiva. Las claves para seguir el caso son quién controla las armas, el factor Washington, la agenda del 1 de agosto y la tensión entre reconstrucción y reparto de poder.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.