América Latina consolida su giro a la derecha en 2026
El superciclo electoral de 2026 dibuja un mapa donde la seguridad es el tema dominante y México sigue siendo la excepción de izquierda.
- En una semana, Perú estrenó gobierno de derecha, Colombia inviste a De la Espriella el 7 de agosto en Cali y Venezuela negocia una transición.
- De la Espriella ganó la segunda vuelta del 21 de junio a Iván Cepeda; el empalme con Petro fue hostil e inédito.
- Analistas describen un superciclo electoral de centroderecha en 2026, con México como principal excepción de izquierda.
La última semana condensó el sentido político del año. En apenas siete días, Perú estrenó un gobierno de derecha con Keiko Fujimori el 28 de julio, Colombia ultimó la investidura de Abelardo de la Espriella para el 7 de agosto y Venezuela abrió una negociación de transición tutelada por Washington. Tres piezas de un mismo tablero regional.
En Colombia, De la Espriella asumirá como 43.º presidente. Por decisión del Senado, la ceremonia se hará en Cali, en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, y no en Bogotá. Ganó la segunda vuelta del 21 de junio de 2026 al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, luego de imponerse en primera vuelta por 43,7 % frente a 40,9 %. El empalme ha sido hostil e inédito: De la Espriella suspendió la transición el 7 de julio tras dichos de Gustavo Petro, quien esta semana viajó a Cuba, gesto que sella la polarización del traspaso.
Análisis de mercado, como los de J.P. Morgan Private Bank, describen un superciclo electoral 2026 con llegada consecutiva de la centroderecha: Milei en Argentina, Noboa en Ecuador, la reelección de Bukele en El Salvador, Kast en Chile y ahora Perú y Colombia. Brasil es la gran elección pendiente del año. El hilo común es la seguridad como tema dominante de campaña y de gobierno.
Chile funciona como espejo. José Antonio Kast asumió el 11 de marzo de 2026 con un gobierno de emergencia centrado en seguridad, economía y orden fiscal. A los 100 días, las encuestas lo ubicaban entre 40 % de Criteria y 43 % de Cadem de aprobación, con costos políticos tempranos como el alza de combustibles y un recambio de gabinete.
La ola, sin embargo, no es homogénea. México, con Sheinbaum, sigue siendo la gran excepción de izquierda y el contrapeso regional, mientras Venezuela representa el caso límite: no una alternancia por las urnas, sino una transición inducida desde fuera. La pregunta de fondo no es si la región giró a la derecha, sino si esos gobiernos podrán convertir el mandato de orden y seguridad en resultados antes de que llegue el desgaste.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
Cómo cubren este mismo hecho otros medios de la región:
