América Latina gira hacia derecha generando tensiones geopolíticas con Brasil y China
La región experimenta un cambio ideológico hacia la derecha que polariza intereses geopolíticos entre Washington y el eje Brasil-China.
- Nueva derecha conservadora se expande en América Latina con discurso polarizante
- Tensión emerge entre alianzas con Estados Unidos y relaciones de Brasil con China
- Integración regional como Mercosur enfrenta presiones pero mantiene resiliencia
América Latina atraviesa un punto de inflexión geopolítico. Una nueva derecha conservadora, cuya orientación se alinea con las políticas del presidente estadounidense Donald Trump, está ganando terreno en la región, particularmente en el sur, colisionando directamente con los intereses comerciales de Brasil, que ha consolidado una arquitectura económica profunda con China bajo el liderazgo de Xi Jinping. Este cambio combina insatisfacción electoral sobre condiciones de vida con una reconfiguración ideológica más permanente.
El movimiento incluye características recurrentes en distintos países: una nueva derecha que en ocasiones desplaza a la derecha tradicional, ocupando posiciones más extremas con discurso polarizante, agresivo y descalificador. En materia de seguridad, la nueva derecha ha capitalizado la inseguridad ciudadana y el crimen organizado proponiendo militarización y clasificación de grupos criminales como terroristas, lo que habilita nuevas formas de cooperación con fuerzas de seguridad estadounidenses, según se reportó en ABC Color.
Esto plantea tensiones sobre la calidad democrática regional: el debilitamiento de los cánones del derecho internacional impulsa a Estados a fortalecer su capacidad militar, desviando recursos de derechos sociales, mientras que Washington favorece actores políticos que concuerdan con su constructo de seguridad «antiterrorista». Sin embargo, expertos sugieren que la integración regional del Mercosur, a pesar de la tirantez entre Washington y Brasil, ha adquirido resiliencia mediante interdependencia y nuevos acuerdos, como con la Unión Europea, lo que podría mantenerlo funcional incluso en períodos de fricción.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.