Brasil comprará dos supercomputadores por más de R$ 2.000 millones
El Plan Brasileño de Inteligencia Artificial busca soberanía tecnológica con equipos en el Sudeste y el Nordeste, en el marco de una alianza estratégica con la Unión Europea.
- El gobierno de Lula prevé comprar dos supercomputadores por más de R$ 2.000 millones, uno en el Sudeste y otro en el Nordeste.
- El objetivo es entrenar modelos de lenguaje propios en portugués y reducir la dependencia de modelos de EE. UU.
- El principal desafío es el suministro de chips de alta gama, energía y agua para los centros de datos.
El 12 de agosto de 2026 trascendió que el gobierno federal de Brasil amplió el Plan Brasileño de Inteligencia Artificial (PBIA) y pretende adquirir dos supercomputadores de alto desempeño por más de R$ 2.000 millones. Los equipos se instalarían uno en el Sudeste y otro en el Nordeste, con el fin de distribuir la infraestructura de cómputo. La decisión final y los pliegos de licitación quedaron en manos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
El 11 de agosto, Lula defendió la inversión en inteligencia artificial para ampliar la soberanía tecnológica, el empleo y la competitividad del país, con la consigna de que Brasil tiene que ser dueño de su propia nariz. El PBIA original, lanzado en 2024, preveía inversiones de hasta R$ 23.000 millones hasta 2028 y un primer supercomputador estimado en cerca de R$ 1.800 millones.
La meta central es entrenar modelos de lenguaje (LLM) propios en portugués, reduciendo la dependencia de los modelos desarrollados en Estados Unidos. Brasil es el único país de la región con una alianza estratégica con la Unión Europea en esta agenda. El debate sobre la soberanía en inteligencia artificial será eje del evento Super Bots Experience, previsto para el 18 y 19 de agosto en São Paulo.
El principal cuello de botella es energético y de chips. Entrenar modelos de lenguaje exige unidades de procesamiento gráfico (GPU) de alta gama, un mercado dominado por Nvidia y sujeto a controles de exportación, además de enormes cantidades de energía y agua para la refrigeración de los centros de datos. De dónde saldrán esos chips, esa electricidad y esa agua —y cuál será la huella ambiental en el Nordeste— determinará si la soberanía es viable o dependiente.
El contraste regional ayuda a dimensionar la ambición: mientras Brasil eleva su apuesta tecnológica, México aplicó en 2026 un recorte del 36% al presupuesto de su Agencia Espacial, lo que evidencia la brecha de inversión en ciencia y tecnología dentro de América Latina.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.