CIDH pide a la OEA activar Carta Democrática por autoritarismo en Nicaragua
El lunes 3 de agosto, la CIDH rechazó públicamente la afirmación de Daniel Ortega sobre el fin de las elecciones en Nicaragua y pidió a los Estados miembros de la OEA utilizar instrumentos como la Carta Democrática Interamericana para contribuir a la restauración del Estado de derecho.
- Daniel Ortega anunció que no volverá a haber elecciones en Nicaragua, promesa que la CIDH calificó de incompatible con obligaciones internacionales en derechos humanos
- La Asamblea Nacional nicaragüense presentó una reforma constitucional que ampliaría de seis a siete años el mandato de la copresidencia y lo haría renovable indefinidamente
- La CIDH señaló que una reforma constitucional previa de 2025 concentró el poder ejecutivo en la copresidencia de Ortega y Murillo eliminando la separación de poderes
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) repudió el lunes 3 de agosto de 2026 las declaraciones realizadas por Daniel Ortega, copresidente de Nicaragua, en las que anunció que no habrá más elecciones en el país. La Comisión exhortó a los Estados miembros de la OEA a aplicar mecanismos disponibles, incluida la Carta Democrática Interamericana, para restablecer la institucionalidad democrática y el Estado de derecho en Nicaragua.
La CIDH también repudió una iniciativa de reforma constitucional presentada por la Asamblea Nacional a finales de julio de 2026, orientada a perpetuar el ejercicio del poder mediante cambios que incluyen ampliar de seis a siete años el mandato de la copresidencia y hacerlo renovable. La reforma también elevaría a rango constitucional restricciones para la participación política de personas consideradas por el régimen como "golpistas" o "traidoras a la patria", bajo el argumento de prevenir injerencia externa.
La CIDH advirtió que estas medidas profundizan la consolidación autoritaria al eliminar las condiciones necesarias para la alternancia democrática. La Comisión recordó su informe especial sobre Nicaragua donde indicó que una reforma constitucional de 2025 había modificado más de cien artículos de la Carta Magna y concentrado el poder en la copresidencia de Daniel Ortega y Rosario Murillo, derogando el principio de separación de poderes. Instó a Nicaragua a abstenerse de adoptar reformas contrarias a sus obligaciones internacionales y a restablecer condiciones para que la ciudadanía ejerciera derechos políticos efectivos en elecciones libres, auténticas, periódicas y competitivas, según informó Confidencial.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.