Criptomonedas avanzan en América Latina con regulaciones desiguales y sin estatus legal
Su uso se concentra en sectores específicos como inversión y envío de remesas, aunque persisten barreras de conocimiento y tecnológicas que limitan una adopción más amplia en la región.
- El Salvador fue excepción al otorgar estatus legal al bitcoin en 2021, pero revirtió la medida en 2025 por compromisos con el FMI
- Ningún país latinoamericano reconoce actualmente las criptomonedas como moneda de curso legal; su aceptación como medio de pago es voluntaria
- Venezuela destaca por uso extendido de stablecoins como alternativa ante inflación, especialmente en economía informal y remesas
Las criptomonedas avanzan en las economías latinoamericanas como instrumentos de inversión, protección contra la inflación y canales para remesas, pero su adopción permanece limitada a nichos específicos de usuarios. Los marcos regulatorios en la región son dispares: mientras algunos países desarrollaron legislaciones específicas para supervisar criptoactivos, otros mantienen normas parciales o carecen de regulación integral, según reportó El Universal.
En la mayoría de territorios, las autoridades vinculan estos activos digitales con investigaciones por lavado de dinero, fraude y actividades ilícitas, alimentando debates sobre su legitimidad. Adicionalmente, ningún país de América Latina reconoce a las criptomonedas como moneda de curso legal, dejando su aceptación en calidad de medio de pago exclusivamente voluntaria. El Salvador fue una excepción: aprobó en 2021 la Ley Bitcóin que otorgó al bitcoin estatus de moneda legal, pero reformó la normativa en 2025 para revertir esta condición, como parte de sus compromisos con el Fondo Monetario Internacional. El país creó una Comisión Nacional de Activos Digitales encargada de supervisar regulaciones, otorgar licencias y proteger consumidores.
Venezuela ejemplifica un caso llamativo: las stablecoins y criptomonedas ganaron espacio como alternativas al dólar físico frente a la inflación acelerada y el deterioro de la moneda local. Su uso, aunque no masivo, está extendido en la economía informal y remesas, funcionando para pagos entre particulares y compra de bienes y servicios. Sin embargo, barreras de conocimiento y tecnológicas dificultan una adopción más amplia, ya que requiere comprensión de billeteras digitales, plataformas de intercambio y mecanismos poco familiares para la mayoría de usuarios de la región.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.