Doctor peruano Enrique Gil lleva cirugía fetal de Perú a Egipto
El doctor Enrique Gil, especialista en cirugía fetal de 41 años, viajó a Egipto en mayo para realizar dos intervenciones fetoscópicas junto a médicos entrenados en Perú, consolidando su labor de expandir esta rama de la medicina más allá de Lima.
- Doctor Enrique Gil viajó a Egipto en mayo para realizar dos cirugías fetoscópicas con un equipo de médicos formados en Lima, marcando un hito en la exportación de conocimiento médico peruano
- Gil completó entrenamiento especializado en medicina fetal en Inglaterra bajo Kypros Nicolaides y en cirugía de espina bífida en Cincinnati Children's Hospital entre 2016 y 2017
- Tras retornar al Perú encontró brecha crítica: gestantes sin acceso a ecografías ni diagnóstico prenatal adecuado, lo que lo motivó a democratizar la medicina fetal mediante una fundación y procedimientos gratuitos
El doctor Enrique Gil, especialista peruano en cirugía fetal de 41 años, viajó a Egipto en mayo de este año junto a un equipo de médicos formados en Lima para realizar dos cirugías fetoscópicas. Este hito marca la expansión internacional de la expertise en cirugía fetal desarrollada en Perú, aunque el principal desafío de Gil sigue siendo llevar esta medicina también a gestantes fuera de Lima.
La carrera de Enrique Gil en medicina fetal comenzó durante una rotación en Londres, donde presenció por primera vez a un feto de aproximadamente seis meses siendo operado dentro del útero materno. Esa experiencia, que describió como impactante, marcó el punto de quiebre en su trayectoria profesional. Posteriormente completó una beca de dos años en medicina fetal en Inglaterra bajo la supervisión del profesor Kypros Nicolaides, uno de los referentes mundiales de la medicina fetal, perfeccionando sus habilidades ecográficas y especializándose en cirugía fetal.
Entre 2016 y 2017, Gil se trasladó al Cincinnati Children's Hospital en Estados Unidos para especializarse en cirugía de espina bífida, la técnica fundamental que le faltaba completar. Solo después de terminar ese entrenamiento decidió retornar al Perú, por insistencia de su madre, para devolver al país todo lo aprendido. Sin embargo, el contacto con la realidad médica local fue confrontacional: encontró gestantes cuyos bebés tenían diagnósticos de anomalías pero carecían de acceso a ecografías de calidad, con esperas de tres meses para citas en el sistema público, sin equipamiento adecuado ni personal capacitado.
Esa brecha lo transformó. La cirugía fetal dejó de ser únicamente una subespecialidad médica para convertirse en una forma de responder a la desigualdad. Gil comenzó a atender pacientes de bajos recursos, impulsó la creación de una fundación que ofrece procedimientos gratuitos y sistematizó intervenciones que hasta entonces no se realizaban en el país. Explicó que la cirugía fetal se basa primero en el diagnóstico prenatal correcto y que solo el 10% del total de patologías requiere intervención intrauterina.
El desafío actual de Gil es garantizar que la medicina y cirugía fetal lleguen también a las gestantes que viven fuera de Lima, democratizando el acceso a una especialidad que históricamente ha permanecido concentrada en la capital, según reportó El Comercio.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.