El Cinturón de Fuego explica por qué tiembla América Latina
Una guía sobre por qué la región convive con grandes terremotos, qué mide la magnitud y cómo prepararse para reducir el riesgo.
- El Cinturón de Fuego del Pacífico concentra alrededor del 90% de los sismos del planeta.
- La subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana genera los grandes terremotos de la región.
- Los sismos no se pueden predecir; la preparación y las normas de construcción reducen el riesgo.
El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó Colombia el 10 de agosto de 2026 volvió a poner sobre la mesa una pregunta que se repite cada vez que la tierra se mueve, desde México hasta Chile: por qué esta región concentra tantos y tan fuertes sismos. La respuesta está en la mecánica de las placas tectónicas.
El Cinturón de Fuego del Pacífico es una vasta región de límites de placas que rodea el océano Pacífico en forma de herradura, desde el sur de Sudamérica hasta Asia y Oceanía. Allí ocurre alrededor del 90% de los sismos del planeta y se concentra la mayoría de los volcanes activos. El motor de estos terremotos es la subducción: en el occidente sudamericano, la placa de Nazca se desliza por debajo de la placa Sudamericana, acumula energía elástica durante años o siglos y la libera de golpe en forma de ondas sísmicas. Colombia se asienta sobre la confluencia de tres placas, Nazca, Sudamericana y del Caribe, lo que la convierte en uno de los territorios de mayor actividad sísmica de la región.
Un punto que suele confundir es la diferencia entre magnitud e intensidad. La magnitud mide la energía liberada en el origen y es un solo número por sismo. La intensidad mide cuánto se sintió y cuánto daño causó en un lugar concreto, y varía según la distancia al epicentro, la profundidad, el tipo de suelo y la calidad de las construcciones. Por eso los sismólogos repiten que no matan los terremotos, matan los edificios.
La ciencia no puede predecir el día y la hora de un terremoto, pero sí estimar probabilidades y, gracias a los sistemas de alerta temprana como el SASMEX mexicano, dar unos segundos cruciales de aviso. La verdadera defensa no es adivinar, sino preparar. La recomendación internacional durante el temblor se resume en tres gestos: agáchate, cúbrete y sujétate, para protegerse de lo que cae, principal causa de lesiones.
Antes de un sismo conviene identificar zonas seguras, fijar muebles y objetos pesados a la pared, preparar una mochila de emergencia con agua, linterna, radio, botiquín, medicamentos y documentos, y acordar un punto de encuentro familiar. Durante el temblor, quien está dentro debe quedarse dentro, agacharse bajo una mesa resistente y evitar el ascensor. Después, hay que esperar réplicas, revisar fugas de gas y daños estructurales antes de reingresar y mantener las líneas telefónicas libres. América Latina seguirá temblando porque las placas seguirán moviéndose: la diferencia entre una tragedia y un susto la marca la preparación, no la naturaleza.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.