Desinformación en redes fragmenta el debate público en América Latina
América Latina enfrenta erosión de la confianza en medios tradicionales y proliferación de desinformación en plataformas digitales, debilitando las condiciones mínimas para la deliberación democrática.
- El 76% de la población latinoamericana percibe circulación de información falsa en redes sociales, alcanzando 87% en Uruguay y 84% en Chile
- La confianza en la prensa escrita cayó del 45% en 2006 a 38% en 2024; en televisión bajó de 63% a 41%
- Más del 60% de los ciudadanos usa redes como principal fuente de noticias pese a desconfiar de ellas
Días previos a una elección, mensajes sin firma circulan en grupos familiares de WhatsApp asegurando hallazgo de boletas marcadas y adjuntando imágenes que simulan actas electorales. El contenido se propaga rápidamente generando indignación antes de que autoridades electorales logren desmentirlo. Esta escena refleja un fenómeno creciente en América Latina y el Caribe donde la esfera pública se ha transformado radicalmente.
El avance de plataformas digitales y la inteligencia artificial amplió el acceso a información pero fragmentó el debate. La conversación pública ahora ocurre en espacios privados gobernados por algoritmos que priorizan atención sobre interés público. Esta plataformización erosiona una base común de evidencia necesaria para la democracia: la capacidad de las personas para formar juicio contrastando información y aceptando decisiones colectivas.
La región arrastra vulnerabilidades que se aceleran: baja confianza institucional, alta polarización y un ecosistema informativo debilitado. Según Latinobarómetro, la confianza en prensa escrita cayó del 45% en 2006 a 38% en 2024. En televisión pasó de 63% a 41% y en radio de 69% a 44%. El 76% de latinoamericanos considera que circula información falsa en redes sociales, porcentaje que alcanza 87% en Uruguay y 84% en Chile.
Las narrativas falsas persisten incluso tras ser desmentidas cuando refuerzan identidades políticas o alimentan sospechas preexistentes. La paradoja regional es que más del 60% de ciudadanos utiliza redes sociales como principal fuente de noticias pese a desconfiar de ellas. Cuando desaparece una base común de evidencia y la conversación se apoya en percepciones fragmentadas de la realidad, deteriora uno de los recursos fundamentales de cualquier democracia: la confianza en instituciones y en la información misma, según reportó la diaria.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.