Desinformación fragmenta base común de evidencia en democracias latinoamericanas
La escena ilustra un fenómeno creciente en América Latina y el Caribe donde el debate público migró de medios tradicionales a plataformas privadas gobernadas por algoritmos que priorizan atención sobre interés público.
- Mensajes sin firma sobre boletas marcadas circulan antes de elecciones, multiplicándose antes de desmentidos oficiales
- Ecosistema informativo perdió centralidad: confianza en televisión cayó de 63% a 41% entre 2006 y 2024
- Más del 60% usa redes sociales como fuente principal de noticias pese a desconfiar de ellas
Días antes de una elección, un mensaje anónimo arriba en grupos de WhatsApp asegurando hallazgo de boletas marcadas, citando supuestas fuentes internas y adjuntando una imagen con apariencia de acta electoral. Sin firma reconocible ni medio identificable, el contenido circula rápidamente generando indignación y multiplicándose antes de que autoridades electorales logren desmentirlo.
La región nunca tuvo tantas oportunidades para acceder a información y participar en debate público. Pero tampoco enfrentó tanta dificultad para construir una conversación basada en información verificable. Las plataformas digitales ampliaron acceso a información pero transformaron quién habla, cómo circulan contenidos, qué mensajes adquieren visibilidad y a qué velocidad se forman opiniones.
Durante décadas, el ecosistema informativo se organizó alrededor de medios reconocibles y periodistas identificables. Aunque nunca fue perfecto, ofrecía mecanismos relativos para contrastar información y exigir rendición de cuentas. Ese modelo perdió centralidad. La confianza en prensa escrita cayó del 45% en 2006 a 38% en 2024. En televisión pasó de 63% a 41% y en radio de 69% a 44%.
Las narrativas falsas persisten incluso tras ser desmentidas cuando confirman identidades políticas o alimentan sospechas preexistentes. El 76% de latinoamericanos considera que circula información falsa en redes sociales. La paradoja es que más del 60% las utiliza como principal fuente de noticias. Cuando desaparece una base común de evidencia, la democracia pierde uno de sus recursos fundamentales: la confianza en instituciones y en la información, según reportó la diaria.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
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