Perú y El Salvador tienen las segundas vueltas más reñidas de América Latina
En lo que va del siglo XXI, Perú y El Salvador son los únicos países de América Latina donde la segunda vuelta presidencial se definió por márgenes inferiores a 0,3 puntos porcentuales.
- Perú decidió sus seis elecciones presidenciales del siglo XXI en balotaje, mientras El Salvador solo una en 25 años
- En las tres últimas carreras electorales peruanas con Keiko Fujimori, los márgenes fueron de 0,24 (2016), 0,25 (2021) y 0,27 puntos (2026)
- En el 2026, Fujimori y Sánchez obtuvieron juntos solo el 29,2% de los votos válidos en primera vuelta, la dupla con menor adhesión en la historia de América Latina
En el 2014, El Salvador tuvo un balotaje extraordinariamente cerrado cuando el candidato oficialista Salvador Sánchez Cerén derrotó a Norman Quijano por apenas 6 mil 364 adhesiones, es decir 0,22 puntos porcentuales. Sin embargo, este resultado fue excepcional: ninguna otra elección celebrada en ese país en los últimos 25 años llegó a segunda vuelta. En Perú, el balotaje se ha convertido en la regla: los seis comicios presidenciales del siglo XXI, incluido el celebrado en 2026, se decidieron en segunda vuelta.
Las tres últimas contiendas electorales peruanas protagonizadas por Keiko Fujimori mostraron márgenes mínimos de victoria. En 2016, Pedro Pablo Kuczynski la venció por 0,24 puntos porcentuales (41 mil 57 votos). En 2021, Pedro Castillo la derrotó con ventaja de 0,25 puntos (44 mil 263 votos). En 2026, Fujimori superó a Roberto Sánchez por 0,27 puntos (49 mil 641 votos).
En la primera vuelta de 2026, Fujimori y Sánchez obtuvieron juntos apenas el 29,2% de los votos válidos, conformando la dupla de candidatos con la menor adhesión en un balotaje no solo en la historia del Perú sino en toda América Latina en lo que va del siglo XXI. Sandro Macassi Lavander, doctor en Sociología de la PUCP, explicó que la dinámica electoral reflejaba dos mitades muy cercanas sin un líder que marcara una diferencia clara, generando un antivoto mayoritario que dividió a los electores.
Julio Carrión, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Delaware, atribuyó la polarización peruana no a conflictos ideológicos izquierda-derecha sino al legado de Alberto Fujimori, en torno al cual los votantes se polarizaban entre respaldo o rechazo. Este patrón contrasta con elecciones en Brasil, Colombia y Argentina, donde la contienda se centró en enfrentamientos ideológicos claros. Carrión agregó que la presencia de Rafael López Aliaga como candidato contribuyó a que Fujimori fuera percibida como más moderada y estabilizadora, según reportó El Comercio.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
