Guillermo Barros Schelotto maneja el tiempo con juventud en Vélez sin reclamos
A diferencia de otros entrenadores argentinos que reclaman constantemente por la falta de refuerzos, Guillermo Barros Schelotto dirige a Vélez desde la confianza en sí mismo y en la capacidad de promover talentos de su cantera de Liniers.
- Barros Schelotto no reclama refuerzos; en cambio, promociona jugadores jóvenes de La Fábrica de Vélez como Luca Feler, Thiago Aguirre y busca a Tiziano Perrotta de Banfield
- Tras venta de Tobías Andrada reemplazó con Luca Feler de 18 años; decisión responde a lógica de "no tapar" al jugador prometedor
- Thiago Aguirre de 17 años ha impactado en dos ingresos: asistió a Diego Valdez en victoria sobre Talleres y anotó ante Independiente
En un ambiente donde la norma establece que técnicos se lamenten por falta de refuerzos y dirigentes no encuentren fondos para conformar planteles competitivos, Guillermo Barros Schelotto representa una excepción. Mientras entrenadores como Rodolfo Arruabarrena en Boca, Eduardo Coudet en River, Juan Pablo Vojvoda en Racing y otros reclaman públicamente por incorporaciones, el técnico de Vélez apela a su experiencia y seguridad para trabajar con lo que tiene. Esta particularidad ha atenuado las exigencias desde la tribuna, alejándolo de la impaciencia generalizada que caracteriza a otros proyectos.
Su método de trabajo refleja una vivencia personal adquirida durante su paso por Boca, donde dirigió al uruguayo Rodrigo Bentancur. Barros Schelotto reveló que le prometió al jugador que disputaría veinte partidos seguidos, estrategia que le permitió ganar confianza y que posteriormente demostró sus condiciones internacionales. Ese enfoque lo aprendió de Carlos Bianchi. Hoy, ante la imposibilidad de Vélez para contratar figuras de mercado, Barros Schelotto toma decisiones que priorizan a los jugadores de La Fábrica de Liniers. Tras la salida de Tobías Andrada, su razonamiento fue claro: "No puedo tapar a Luca Feler". Reemplazó a un jugador de 19 años por uno de 18 a quien en el semestre anterior apenas lo había hecho ingresar.
Luego de las salidas de Braian Romero y Florián Monzón, dirigió su atención hacia Tiziano Perrotta, centrodelantero joven de Banfield, mientras daba oportunidades a Thiago Aguirre, el irreverente de 17 años. En dos ingresos, Aguirre asistió a Diego Valdez para liquidar la victoria en Córdoba contra Talleres y convirtió el gol de la victoria ante Independiente. La experiencia ha templado al entrenador: cuando supo que visitarían a Boca en Huracán en lugar de la Bombonera, no encontró una ventaja sino un lamento, expresando que quería que sus futbolistas jugaran "donde tantos quieren hacerlo". Mientras estuvo sin trabajo, tanto él como su hermano Martín rechazaron distintas ofertas de Independiente, Racing y San Lorenzo, esperando por un proyecto con ambición y necesidad, según reportó La Nación.
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