Taxista perfilaba víctimas en bares para drogarlas y robar sus cuentas bancarias
La Policía de Investigaciones desmanteló una banda criminal liderada por Cristián Bobadilla Vigo que usaba un taxi como instrumento para robar. El peruana operaba en Bellavista, Italia y Providencia, seleccionaba víctimas con criterios específicos y coordinaba con trabajadores de un servicentro para clonar tarjetas.
- Cristián Bobadilla Vigo, de 44 años, elegía hombres delgados más bajos que él para drogarlos en su Mazda 6 con barbitúricos en botellas de agua o cerveza
- Operaba en barrios como Bellavista e Italia; la PDI contabiliza 15 víctimas en primera etapa, algunas con perjuicios mayores a 20 millones de pesos
- Coordinaba con cuatro operarios de un servicentro en Quinta Normal para realizar compras de 500 mil a dos millones de pesos en madrugadas de jueves a sábados
La Policía de Investigaciones desarticuló una banda criminal liderada por Cristián Bobadilla Vigo, un hombre de 44 años de nacionalidad peruana que operaba usando un taxi Mazda 6 como instrumento para perpetrar robos. El sujeto patrullaba afuera de locales nocturnos en Bellavista, Isidora Goyenechea, barrio Italia y Providencia en horarios tardíos, seleccionando específicamente a hombres que estuvieran bajo influencia del alcohol.
Una vez dentro del vehículo, Bobadilla ofrecía botellas con agua, cerveza o bebidas que contenían drogas de sumisión como barbitúricos. Cuando las víctimas recuperaban la conciencia al día siguiente, descubrían que habían sido robadas sus tarjetas y teléfonos. Según el subprefecto Rubén Plaza, jefe de la Brigada Investigadora de Robos Oriente, hay víctimas que sufrieron perjuicios económicos mayores a 20 millones de pesos por préstamos, clonación de tarjetas, giros y compras realizadas durante la noche.
El taxista elegía sus víctimas con criterios específicos: hombres delgados, más bajos que él, a quienes pudiera doblegar por su fuerza. Varios de sus objetivos fueron hombres que salían de locales gays. La investigación registra quince víctimas en la primera fase, todas de sexo masculino. En caso de resistencia, Bobadilla se tornaba violento y golpeaba a sus víctimas con elementos contundentes.
La segunda fase del crimen operaba en un servicentro ubicado en Carrascal, Quinta Normal, donde Bobadilla realizaba un trueque coordinado con cuatro operarios: tres venezolanos y un chileno. Utilizando las tarjetas robadas, realizaba compras de 500 mil a dos millones de pesos en madrugadas de jueves a sábados, mientras los trabajadores le entregaban dinero en efectivo. Los investigadores detectaron que estos empleados tenían un estándar de vida inusualmente alto, con uno de ellos portando más de 4 millones de pesos en su domicilio y otro con un vehículo de alta gama. Uno de los exbomberos fue detenido en el Aeropuerto de Santiago intentando viajar a Venezuela.
Según reportó La Tercera, el subprefecto Plaza caracterizó a Bobadilla como un sujeto con "perfil casi psicopático", quien en la semana se dedicaba al entrenamiento físico y consumía sustancias que le daban sensación de superioridad. La investigación evolucionó hacia una banda criminal donde cada integrante cumple funciones interdependientes, siendo el taxista peruano con residencia definitiva el líder de la operación que utilizaba su vehículo no para ganarse la vida, sino para perfilar y capturar víctimas.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.