Laura Ramos reconstruye la vida de África de las Heras, espía soviética que trabajó como niñera en Uruguay
Bajo las identidades de Ivonne, María Luisa y María de la Sierra, la española África de las Heras operó como agente internacional de los servicios de seguridad soviéticos desde 1937. Su hermano reveló a Laura Ramos en 2019 que la modista que les cuidaba durante las tertulias políticas de sus padres era en realidad una espía del KGB.
- África de las Heras fue reclutada por el KGB en 1937 y alcanzó el rango de coronel, saltando en paracaídas sobre tropas nazis.
- En Uruguay, facilitaba documentos falsos sofisticados a agentes soviéticos que investigaban la bomba atómica estadounidense, obteniendo certificados de nacimiento de niños fallecidos.
- Participó en el operativo que resultó en el asesinato de León Trotsky en 1940: dibujó los planos de la casa de Frida Kahlo y esperó en el auto del asesino Ramón Mercader.
La escritora argentina Laura Ramos descubrió que María Luisa de las Heras, la mujer que cuidaba a ella y su hermano mientras sus padres realizaban tertulias en sus casas en Montevideo durante los años sesenta, era en realidad una agente de élite del KGB. Fue su hermano Víctor quien en 2019 le reveló que la modista de alta costura que se presentaba desinteresada en política era una espía internacional, según reportó La Tercera.
Ramos viajó hasta Ceuta, lugar de nacimiento de De las Heras, y luego a Cambridge para acceder a los archivos del exagente Pavel Sudoplatov, donde descubrió que mientras cuidaba niños en Montevideo, la mujer realizaba viajes permanentes a la Unión Soviética donde era tratada como heroína de guerra. Su misión en Uruguay consistía en recibir agentes soviéticos que Stalin enviaba a espiar programas nucleares estadounidenses y confeccionar documentos falsos mediante un sofisticado sistema que incluía recorrer el interior del país en busca de certificados de nacimiento de menores fallecidos.
Uno de los episodios más relevantes fue el asesinato de León Trotsky en 1940. De las Heras dibujó los planos de la casa de Frida Kahlo en México donde vivía el líder bolchevique y se encontraba en el automóvil que esperaba a Ramón Mercader, el asesino. Los padres de Ramos eran admiradores de Trotsky, quien había llegado exiliado a México en 1937. Ramos documentó todos estos hallazgos en su libro Mi niñera de la KGB publicado por Lumen.
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