María Zúñiga desarrolló 80 variedades de tamales y gana Premio Bernardo Roca Rey
María Zúñiga, ganadora del Premio Somos a la Trayectoria Bernardo Roca Rey, construyó una trayectoria gastronómica de tres décadas basada en el respeto por los productos y la transmisión de recetas familiares.
- Zúñiga comenzó en la cocina a los cuatro años ayudando a su madre María Barbieri a preparar tamales desde 1955; desarrolló unas 80 variedades diferentes incluyendo el tamal de garbanzo como emblema
- Trabajó 20 años en la contraloría como auditora recorriendo regiones peruanas, acumulando conocimiento del país que luego aplicó a su cocina criolla tradicional
- Casa Zúñiga funciona a puerta cerrada en Barranco con servicios de cátering, eventos y comidas especiales; combina cocina criolla, tamales y humitas, más una dulcería con postres limeños y de convento
María Zúñiga creció en una cocina donde su madre preparaba tamales desde 1955. Desde los cuatro años, la pequeña María tenía su lugar asignado en la mesa familiar: trozaba pollo para los rellenos, quitaba grasa y pellejo, y probaba los ajicitos que acompañaban el trabajo. No jugaba con muñecas sino con ingredientes. Aquel paladar temprano se convirtió en su forma de entender el mundo.
A los 20 años el camino la llevó fuera de los fogones. Trabajó dos décadas en la contraloría como auditora y supervisora de equipos. Ese trabajo implicaba recorrer distintas regiones del Perú, donde descubrió productos, tradiciones y costumbres que después resultarían fundamentales para su mirada gastronómica. En 1992 cerró ese capítulo y se dedicó de lleno a lo que siempre estuvo en su vida.
Volver a la cocina significó volver a casa, pero con una evolución. El recetario familiar se transformó en Casa Zúñiga, una propuesta de cocina a puerta cerrada que creció mediante cátering, eventos y comidas para grupos. Conservó la intimidad de la casa familiar donde quien cruza la puerta recibe algo más que un plato: siente calor humano. La casa gira en torno a tres grandes líneas: cocina criolla tradicional, tamales y humitas —Zúñiga llegó a desarrollar unas 80 variedades—, y una dulcería con postres limeños, peruanos y de convento.
Casa Zúñiga atiende únicamente con reserva en pasaje La Viñita 51 en Barranco, recibiendo grupos peruanos y extranjeros a puerta cerrada. También ofrece desayunos, almuerzos y cenas especiales en fechas importantes del calendario. El tamal de garbanzo, que comenzó con su madre, se convirtió en uno de sus emblemas. Su trayectoria fue reconocida con el Premio Somos a la Trayectoria Bernardo Roca Rey en la cuarta edición de los Premios Somos, según reportó El Comercio.
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