Agente encubierto detecta tráfico masivo de armas fabricadas con impresora 3D en Chile
Un agente encubierto de la PDI se infiltró en un grupo de Telegram llamado Arms Metales para investigar el tráfico de componentes de armas fabricados con impresoras 3D dirigido por un sujeto conocido como Don Texano.
- La PDI investigó a través de agente encubierto un grupo de Telegram llamado Arms Metales que traficaba componentes de armas fabricados con impresora 3D
- Marcial Méndez, alias Don Texano, de 20 años, operaba desde su casa en Llay Llay vendiendo partes de armas incluyendo KIT RONI, frames y chipetes
- El grupo contaba con al menos 59 miembros y vendía dispositivos para automatizar disparos de armas semiautomáticas, pidiendo 40% de anticipo para la fabricación
El 30 de octubre de 2024, la Brigada Investigadora de Crimen Organizado de la Policía de Investigaciones (PDI) recibió la orden del fiscal Sergio Soto para investigar una organización criminal que traficaba armas de fuego a través de un chat de Telegram. El grupo, identificado como Arms Metales, era dirigido por un sujeto con el apodo Don Texano que comercializaba componentes de armas prohibidas fabricados con impresoras 3D. Un agente encubierto, identificado como AG1 en los informes policiales, se infiltró en el grupo para documentar la operación delictiva.
El agente detectó que se estaban vendiendo partes, piezas y accesorios de armas de fuego incluyendo KIT RONI, frames (armazones), selectores de cadencia y otros componentes confeccionados con impresora 3D. Don Texano, identificado como Marcial Méndez de 20 años, tenía su base de operaciones en su casa en Llay Llay, Región de Valparaíso. Méndez pedía un anticipo del 40% del dinero para comprar materiales para la fabricación de piezas, incluyendo pequeños dispositivos para automatizar los disparos de armas semiautomáticas conocidos como chipete, prohibidos en la Ley de Control de Armas y Explosivos. El grupo contaba con 59 miembros según los primeros informes de la PDI.
El agente encubierto, identificado como R.A.V.Z., encargó un chip, un cargador y lo que en el chat se definía como un largo. Méndez respondió que había tenido problemas con la confección debido a un corte de luz que apagó la impresora, pero promovió reimprimir el componente para asegurar calidad. El chipete tuvo un valor de 50 mil pesos. Posteriormente, Méndez sugirió formas de optimizar el elemento para que funcionara correctamente en armas Glock calibre 9 milímetros, incluyendo un selector extra de regalo. El material enviado fue comprobado como totalmente compatible con armas Glock modelo 19. Los detectives establecieron que Méndez utilizaba una impresora 3D marca Ender de aproximadamente 212 mil pesos y realizaba envíos a través de Starken, según reportó La Tercera.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.