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Política

Ocho presidentes en una década: la inestabilidad peruana

El último mandatario que completó cinco años fue Ollanta Humala. Un sistema de contrapesos convertido en pulso de suma cero explica el carrusel.

A
Resumen IA — Tres claves
  • Perú tuvo ocho presidentes en poco más de una década; el último que completó cinco años fue Ollanta Humala (2011-2016).
  • La vacancia por incapacidad moral y la cuestión de confianza convirtieron los contrapesos en un pulso de suma cero.
  • José Jerí fue censurado con 75 votos tras el escándalo Chifagate antes de la llegada de Keiko Fujimori.
Fotografía referencial · Ahora

Mientras Keiko Fujimori jura como presidenta, Perú cierra, al menos por ahora, una de las etapas más convulsas de su historia democrática reciente: ocho presidentes en poco más de una década. El último mandatario que completó un periodo de cinco años fue Ollanta Humala, entre 2011 y 2016. Después vinieron, en sucesión acelerada, Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo, Dina Boluarte y José Jerí. Ninguno terminó su periodo por la vía ordinaria.

La herramienta central de esta inestabilidad es la vacancia presidencial. La Constitución permite al Congreso destituir al presidente por permanente incapacidad moral o física. La vaguedad de la expresión incapacidad moral, pensada originalmente para casos de imposibilidad física o mental, se ha usado en la práctica como una causal política amplia para remover mandatarios cuando el Congreso reúne los votos suficientes, tradicionalmente 87 de 130. El resultado es un presidencialismo que funciona con una moción de censura de facto contra el jefe de Estado.

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El equilibrio de poderes tiene un mecanismo simétrico: el Ejecutivo puede plantear una cuestión de confianza y, si el Congreso la niega dos veces, el presidente puede disolverlo y convocar elecciones legislativas. Ese pulso alcanzó su punto más dramático con Pedro Castillo, quien en diciembre de 2022 intentó disolver el Congreso y gobernar por decreto, medida interpretada como autogolpe que aceleró su vacancia y detención. Cuando el presidente cae y no hay vicepresidentes, la banda pasa al titular del Congreso: así llegaron Manuel Merino en 2020 y José Jerí en octubre de 2025, tras la destitución de Boluarte.

José Jerí gobernó poco más de cuatro meses y fue censurado por el Pleno, con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, tras el escándalo conocido como Chifagate, por reuniones no transparentadas con el empresario chino Zhihua Yang, vinculado al puerto de Chancay y a proyectos hidroeléctricos. Ese mecanismo de sucesión explica por qué figuras sin votación presidencial terminan gobernando el país.

Las causas de fondo combinan fragmentación partidaria extrema, debilidad institucional y judicialización, desconexión con las regiones e incentivos perversos que premian derribar al presidente. La asunción de Fujimori abre interrogantes que este marco ayuda a leer: si la bancada de Fuerza Popular en el nuevo Congreso bicameral le dará gobernabilidad, si el estreno de la bicameralidad y las reglas de la cuestión de confianza superan el test institucional, y si la seguridad ciudadana y la respuesta a El Niño logran reconectar con un país fracturado.

Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.

Fuentes

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