Restauración de manglares requiere recuperar flujo de agua antes de sembrar árboles
Christopher Sheridan, gerente de Programas de Wetlands International, explicó que restaurar un manglar exige primero identificar y eliminar las causas de su deterioro. Solo cuando se restablecen condiciones naturales, como el flujo de agua, el ecosistema puede regenerarse sin intervención adicional en la mayoría de casos.
- Guinea-Bisáu restauró 2.500 hectáreas en cinco años eliminando diques que bloqueaban flujo de agua tras conversión histórica de manglares a arrozales
- Indonesia (norte de Kalimantan) reestableció conexión con mareas en zonas de acuicultura abandonada; tras dos años ya crecen manglares de 2 a 3 metros de altura
- Panamá desarrolla restauración en Golfo de Chiriquí y Arco Seco, donde aridez y actividades humanas presentan desafíos adicionales para la recuperación
La restauración efectiva de manglares no comienza con la siembra de plantones, sino con un análisis detallado de las causas que provocaron su deterioro. Según reportó La Prensa, Christopher Sheridan, gerente de Programas de Wetlands International, enfatizó que antes de cualquier intervención es indispensable realizar un diagnóstico forense que considere dimensiones ecológicas, sociales y económicas. Una vez identificadas y eliminadas esas causas, en la mayoría de los casos la naturaleza realiza la regeneración sin necesidad de plantación directa.
Sheridan advirtió sobre riesgos de sembrar semillas o plantones en sitios donde históricamente no existieron manglares o sobre ecosistemas como marismas y pastos marinos, pues puede fracasar y alterar el equilibrio ambiental local. Solo cuando no existen manglares cercanos que aporten semillas naturalmente es necesario recurrir a la siembra artificial.
El especialista presentó ejemplos concretos de restauración exitosa. En Guinea-Bisáu, durante cinco años se restauraron más de 2.500 hectáreas tras romper diques que bloqueaban el flujo de agua, indispensable para el ecosistema, que había sido convertido a campos de arroz. En el norte de Kalimantan, Indonesia, trabajos finalizados a finales de 2024 reestablecieron la conexión de antiguas zonas de acuicultura con las mareas; en apenas dos años ya crecen manglares con altura de entre 2 y 3 metros.
En Panamá se desarrollan iniciativas similares. El trabajo inicial en el Golfo de Chiriquí actualmente se expande hacia el Arco Seco, región donde la aridez climática y las actividades humanas presentan desafíos adicionales para la recuperación. Los manglares cumplen funciones esenciales: actúan como barrera natural ante inundaciones, almacenan carbono y sirven de refugio para numerosas especies, según información de La Prensa.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
