Pareja francesa concebida por donación de esperma violó ley para confirmar que no eran parientes
En Francia, las pruebas de ADN caseras están prohibidas desde 1994 y pueden generar multas mayores a 4.288 dólares. Una pareja enfrentó este dilema legal al enamorarse sin saber si compartían origen biológico.
- Arthur y Audrey, ambos concebidos por donación de esperma en París, se enamoraron sin poder acceder legalmente a pruebas genéticas para descartar parentesco.
- Francia penaliza la posesión de kits de prueba casera con multas superiores a 4.288 dólares, siendo el único país de Europa con esta restricción.
- Tras años de acciones legales rechazadas, la pareja pagó 1.028 dólares a un médico en el sur de Francia para obtener la prueba que confirmó que no eran parientes.
Arthur Kermalvezen y Audrey, ambos concebidos mediante donación de esperma en París, enfrentaron un dilema legal cuando decidieron formar una relación. Dado que en París existían solo dos bancos de esperma cuando nacieron y muchos donantes realizaron múltiples donaciones, existía una probabilidad real de que fueran medio hermanos. Audrey, licenciada en Derecho especializada en bioética, comprendía perfectamente que la legislación francesa, vigente desde 1994, garantizaba el anonimato del donante incluso tras su fallecimiento.
La ley francesa permite que solo un científico investigador, un médico o un juez ordenen y supervisen pruebas genéticas. La posesión de kits caseros como los de 23andMe, Ancestry o MyHeritage acarrea multas superiores a 4.288 dólares. Arthur señaló que Francia es el único país de Europa que penaliza este tipo de pruebas. Los defensores de la normativa argumentan que previene que datos genéticos sensibles lleguen a empresas comerciales y evita que resultados inesperados provoquen disputas familiares.
Tras meses de búsqueda, la pareja encontró a un médico en el sur de Francia dispuesto a realizarles una prueba genética por 1.028 dólares pagados en efectivo. El resultado reveló que no estaban emparentados, aunque ambos expresaron preocupación sobre la confiabilidad del procedimiento. Consideraron usar un kit casero para confirmar el resultado, pero Audrey, como abogada, estaba decidida a actuar dentro del marco legal.
A partir de 2010, Audrey inició una serie de acciones legales contra el sistema francés buscando acceso a información sobre sus donantes. En 2015, el tribunal administrativo supremo de Francia rechazó su último recurso. Poco antes del nacimiento de su primer hijo, un médico accedió a investigar qué información existía sobre sus respectivos donantes, conforme reportó BBC Mundo.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.