Sergio Corona cumple casi 98 años en activo y se adapta a cambios de la televisión
Corona, quien comenzó como bailarín y trabajó en programas clásicos de televisión, reconoce en el personaje de Don Tomás en 'Como dice el dicho' una versión de sí mismo y valora el progreso tecnológico sin renunciar a la nostalgia.
- Sergio Corona cumplirá 98 años el 7 de octubre y sigue disponible para proyectos actorales
- Pasó de ser bailarín a actor, trabajando en programas como 'Hogar, dulce hogar' y actualmente en 'Como dice el dicho'
- Aprecia la evolución de la televisión desde las ediciones impresas de su infancia hasta el contenido digital actual, sin comparar una época con otra
Sergio Corona recibe en el patio de su casa, donde reflexiona sobre cómo casi todo ha cambiado alrededor suyo en sus casi 98 años de vida. El actor cumplirá esa edad el próximo 7 de octubre y mantiene una disposición abierta hacia el trabajo y los avances tecnológicos. Recordó que su padre pagaba la suscripción a El Universal, el periódico que llegaba a su hogar durante su infancia y juventud, contrastándolo con el consumo digital actual que considera igualmente válido.
Corona comenzó su carrera como bailarín, haciendo pareja artística con Alfonso Arau, y transitó por programas de televisión como Hogar, dulce hogar. Décadas después encontró en el personaje de Don Tomás, de la serie Como dice el dicho, un rol en el que reconoce mucho de sí mismo. Aunque camina con bastón y las rodillas no le permiten las exigencias físicas de décadas anteriores, se mantiene disponible para proyectos que reúnan buenos libretos, directores y equipos de trabajo.
Cuando se le pregunta si aceptaría nuevas oportunidades, responde de manera directa: si lo llaman con un buen escritor, un buen director y un buen elenco, estaría encantado, siempre que no requiera acciones que demanden correr o esfuerzos físicos intensos. Sobre la evolución de la televisión, observa que el contenido actual es más ágil, limpio y rápido que hace treinta o cuarenta años, aunque reconoce que la calidad depende del escritor, el elenco y los directores.
Destaca la importancia del buen compañerismo en el trabajo actoral. Recordó una amistad especialmente significativa con Manuel El Loco Valdés, con quien compartía momentos fuera de los estudios en restaurantes como Los Panchos, donde platicaban y disfrutaban de una gran camaradería. Mencionó también bromas entre compañeros, como una apuesta sobre fútbol o quinielas que lo llevó a vestirse de mujer en Reforma, episodio que ambos recuerdan con diversión, según reportó El Universal.
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