Taiwán rechaza ley de unidad étnica de China como represión transnacional
Lai Ching-te instó a la comunidad internacional a rechazar la norma, que entró en vigor en China el mes pasado y cuyos alcances podrían exponer a ciudadanos taiwaneses a riesgos políticos y legales.
- Taiwán rechaza la Ley para la Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos de China, que busca reforzar unidad nacional según Pekín
- El artículo 63 de la ley considera responsables a individuos u organizaciones fuera de China que socaven la unidad étnica o promuevan separatismo
- Lai Ching-te promete profundizar en modernización de fuerzas armadas y resiliencia de la sociedad frente a represión transnacional de Beijing
Durante su discurso de apertura en el Foro Ketagalan, un encuentro sobre seguridad del Indopacífico organizado por el Gobierno taiwanés, el presidente Lai Ching-te criticó duramente la Ley para la Promoción de la Unidad y el Progreso Étnicos que China implementó el mes anterior. Según Pekín, la norma busca reforzar la unidad nacional e impulsar el desarrollo en regiones habitadas por minorías; Lai la caracteriza como instrumento de represión transnacional que vulnera la soberanía de Taiwán.
La preocupación central de Taiwán radica en el artículo 63 de la ley, que estipula que organizaciones e individuos fuera de China que cometan actos que socaven la unidad étnica o promuevan separatismo serán considerados responsables conforme a la ley. Académicos taiwaneses advirtieron que esta disposición podría exponer a ciudadanos de la isla a riesgos políticos y legales, particularmente a quienes viajan frecuentemente a China continental o mantienen empleos, inversiones o vínculos familiares en el país.
Lai afirmó que "no aceptaremos la infiltración del frente unido ni el terror rojo" y prometió que Taiwán no se apartará de su camino ni renunciará a salvaguardar los valores de libertad y democracia. El mandatario comprometió a su Gobierno a responder con acciones basadas en defensa colectiva y responsabilidad compartida, profundizando en la modernización de las fuerzas armadas.
El presidente destacó que Taiwán construirá sistemas más sólidos para prevenir, contrarrestar y protegerse frente a las amenazas planteadas por la ley de unidad étnica, manteniéndose firme incluso ante desafíos autoritarios y globales emergentes, para asegurar que "este faro de democracia siga brillando".
Las palabras de Lai coinciden con crecientes tensiones bilaterales y con el inicio de las maniobras anuales Han Kuang de las Fuerzas Armadas de Taiwán, previstas para el 4 de agosto, diseñadas para evaluar la preparación de las tropas ante una posible agresión militar de Beijing. China considera a Taiwán, gobernada de forma autónoma desde 1949, como parte inalienable de su territorio y no descarta usar la fuerza, según reportó El Comercio.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.