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Tecnología

Regulación del miedo versus comprensión tecnológica en inteligencia artificial

La historia muestra que ante tecnologías disruptivas el miedo suele llegar antes que la comprensión. Desde la ley de bandera roja de 1865 en Reino Unido hasta regulaciones contemporáneas sobre redes sociales, los gobiernos tienden a gobernar lo que aún no comprenden.

A
Resumen IA — Tres claves
  • En 1865 el Parlamento británico aprobó la "ley de bandera roja" que obligaba a que automóviles fueran precedidos por personas con bandera roja; la norma se mantuvo 40 años reflejando miedo a la innovación disruptiva.
  • Las regulaciones australianas que restringen acceso de menores a redes sociales, pese a propósito compartido de proteger a menores, muestran que parte importante de jóvenes elude fácilmente la prohibición.
  • La computación cuántica presenta desafío similar: su física es contraintuitiva incluso para científicos; algunos efectos ya vislumbran amenazas a sistemas de encriptación que protegen comunicaciones actuales.
Regulación del miedo versus comprensión tecnológica en inteligencia artificial
Imagen: Editado de Gregor 0492 · Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

En 1865 el Parlamento británico aprobó una ley que hoy parece casi humorística: la "ley de bandera roja" obligaba a que todo automóvil fuera precedido por una persona que caminara con una bandera roja para advertir sobre el peligro. La obligación se mantuvo vigente durante casi cuarenta años. Vista desde el presente parece absurda; vista desde su tiempo refleja una reacción profundamente humana: frente a tecnología disruptiva, el miedo suele llegar antes que la comprensión.

La historia de la innovación está llena de ejemplos similares. Cada generación parece convencida de que enfrenta un riesgo sin precedentes y de que la respuesta debe ser regular cuanto antes, aun cuando se comprende muy poco aquello que se pretende gobernar. Un académico que estudia el impacto de nuevas tecnologías en derechos fundamentales desde el Centro de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de American University observa que los debates envejecen con velocidad: gobernanza de internet, neutralidad de red, responsabilidad de intermediarios, big data, neurotecnologías e inteligencia artificial. Cada tema parecía ocupar definitivamente el centro de la escena; ninguno lo hizo.

Hoy la inteligencia artificial concentra buena parte de la conversación pública. Se habla de empleos que desaparecerán, menores expuestos a nuevos peligros, sesgos, desinformación e incluso amenazas existenciales. Muchas preocupaciones merecen tomarse en serio; otras descansan más sobre pronósticos que sobre evidencia. Las primeras evaluaciones de regulaciones australianas que restringen acceso de menores a redes sociales muestran que parte importante de jóvenes continúa eludiendo fácilmente la prohibición, pese a que la intención era valiosa.

La computación cuántica probablemente enfrentará el mismo reflejo que la inteligencia artificial. La física cuántica resulta contraintuitiva incluso para personas con formación científica sólida. Algunos efectos ya comienzan a vislumbrarse: la posibilidad de dejar obsoletos muchos sistemas de encriptación que hoy protegen comunicaciones y transacciones. Lo que debería preocupar es repetir un patrón conocido: que el temor marque el ritmo de la regulación más que el conocimiento de la tecnología, según analizó La Nación.

Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.

Fuentes

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