Mundial de Fútbol evidencia problemas estructurales de gobernanza en la FIFA
La FIFA desmanteló su unidad de derechos humanos después de exigir planes sobre la materia a ciudades anfitrionas, revelando contradicciones internas.
- Decisiones politizadas del presidente Gianni Infantino tras llamadas de Donald Trump evidencian falta de independencia institucional
- FIFA solicitó planes de derechos humanos a ciudades anfitrionas pero desmanteló su propia unidad especializada en la materia
- Políticas migrantes estadounidenses impidieron asistencia de aficionados de Costa de Marfil, Haití, Irán y Senegal sin reacción pública de FIFA
El Mundial de 2026, ganado justamente por España, puso de relieve problemas estructurales de gobernanza que afectan a la FIFA. Por primera vez, cada ciudad anfitriona debió presentar un plan para garantizar el respeto de los derechos humanos durante todas las etapas del torneo, iniciativa que parecía demostrar aprendizaje tras críticas al Mundial de Qatar. Sin embargo, ese avance perdió credibilidad cuando la propia FIFA desmanteló su unidad especializada en derechos humanos.
La neutralidad constituye un principio fundacional del deporte, pero pierde legitimidad cuando instituciones permiten que consideraciones políticas influyan en sus actuaciones. La relación entre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el presidente estadounidense Donald Trump ilustró esas tensiones: la entrega del Premio a la Paz de la FIFA careció de criterios públicos de elegibilidad y parecía responder a afinidades políticas. Del mismo modo, la decisión de levantar la suspensión del jugador Folarin Balogun después de una llamada del presidente estadounidense alimentó dudas sobre la independencia de los órganos disciplinarios.
Las políticas migratorias estadounidenses ofrecieron otro ejemplo de faltas de gobernanza. Aficionados de Costa de Marfil, Haití, Irán y Senegal no pudieron asistir al Mundial debido a prohibiciones de la administración Trump. Los jugadores iraníes no fueron autorizados a permanecer en Estados Unidos entre partidos, y el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan se le negó entrada. La FIFA no desarrolló una actividad pública significativa para cuestionar estas políticas.
En una organización que administra el espectáculo deportivo más seguido del planeta, la rendición de cuentas es una condición indispensable para preservar la confianza. La falta de transparencia también apareció en otros ámbitos, desde la gestión de fondos hasta la adopción de decisiones que afectan a futbolistas, cuerpos técnicos y aficionados, según reportó Confidencial.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.