Venezuela negocia su transición ocho meses después de Maduro
Tras el operativo estadounidense que capturó a Maduro el 3 de enero de 2026, el país vive una apertura económica que los analistas advierten no confundir con democratización.
- Delcy Rodríguez ejerce la presidencia encargada desde el 5 de enero de 2026 tras la captura de Maduro.
- Desde el 1 de agosto se negocia una transición con la oposición, aunque sin María Corina Machado en la mesa.
- La producción petrolera subió cerca de 29% en seis meses, pero la inflación acumuló 71,8% en el primer trimestre.
Ocho meses después del operativo militar estadounidense que capturó a Nicolás Maduro, Venezuela vive una situación sin precedentes en su historia moderna. El detonante jurídico y político de la ofensiva fue una acusación de narcotráfico: el Departamento del Tesoro señaló a Maduro como líder del Cártel de los Soles, una supuesta organización dedicada al narcotráfico y al lavado de dinero. El nombre alude a las insignias con soles que portan los generales venezolanos. Caracas rechazó sistemáticamente esos señalamientos, mientras Estados Unidos elevaba a 50 millones de dólares la recompensa por su captura.
La crisis se construyó a lo largo de 2025, con un importante despliegue militar frente a las costas de Venezuela y una serie de ataques letales contra supuestas embarcaciones de narcotraficantes. El 12 de diciembre de 2025, Donald Trump —que ya había autorizado operaciones de la CIA dentro del país— dijo que las acciones militares terrestres iban a empezar a suceder. El desenlace llegó el 3 de enero de 2026: alrededor de las 2:00 a.m. hora de Caracas comenzó una embestida aérea con bombardeos a instalaciones militares que habría durado dos horas. Trump afirmó que sus fuerzas capturaron a Maduro y a su esposa, y publicó una foto del mandatario a bordo del buque USS Iwo Jima.
La sucesión activó mecanismos constitucionales extraordinarios. Delcy Rodríguez ejerce la Presidencia como encargada por orden de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, como medida excepcional para garantizar la continuidad administrativa ante la ausencia pública de Maduro, sin que se declarara formalmente la falta absoluta del cargo. Figura como presidenta encargada desde el 5 de enero de 2026.
Con la mediación y presión de Washington, desde el 1 de agosto Venezuela negocia una transición política entre el gobierno interino y un sector de la oposición respaldado por Estados Unidos, en un proceso que puede derivar en futuras elecciones. La gran ausente es la principal líder opositora, María Corina Machado. Rodríguez rechazó que su postura implique una postergación indefinida y aseguró que el 3 de enero marcó el inicio de una nueva era política, con reuniones con más de 30 sectores.
La apertura tuvo efectos concretos pero desiguales. La producción petrolera pasó de unos 830.000 barriles diarios con Maduro a alrededor de 1,07 millones, un aumento cercano al 29% en seis meses. Sin embargo, la inflación acumulada alcanzó el 71,8% durante el primer trimestre de 2026 según el Banco Central, y la apertura todavía no se traduce en una mejora clara para el ciudadano común. A ello se sumó un golpe adicional: los terremotos del 24 de junio dejaron más de 5.200 muertos. Expertos de la ONU condenaron las acciones estadounidenses, incluidos los asesinatos arbitrarios de unas 104 personas durante los ataques a embarcaciones. Los analistas insisten en separar apertura de democratización, porque la situación política sigue capturada por los mismos actores que llevaron al país a su crisis.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.