Washington sanciona refinería cubana y repite estrategia fallida de 1960
El 11 de junio, el Secretario de Estado Marco Rubio incluyó a Unión Cuba-Petróleo (CUPET), empresa estatal que importa y refina casi todo el combustible de la isla, en la lista de entidades bloqueadas por el Tesoro estadounidense. La medida paraliza un acuerdo comercial que Washington ayudó a construir durante cuatro meses.
- Secretario Rubio bloqueó CUPET el 11 de junio, semanas después de que empresa de Florida cerrara acuerdo de combustible con Cuba
- Washington repite estrategia de 1960 cuando pidió a Esso y Texaco rechazar crudo soviético, lo que llevó a confiscaciones y acercamiento a Moscú
- Bloqueo profundiza dependencia de Beijing y endurece aparato de seguridad cubano, alienando posibles negociadores como viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva
El Secretario de Estado Marco Rubio incluyó a Unión Cuba-Petróleo en la lista de entidades bloqueadas del Departamento del Tesoro de Estados Unidos el 11 de junio de 2026. CUPET es la empresa estatal responsable de importar y refinar prácticamente todo el combustible que consume la isla. La sanción prohíbe a cualquier banco o empresa con presencia en el mercado estadounidense operar con la entidad.
La medida bloquea un acuerdo comercial de combustible que una empresa de Florida había cerrado la misma semana para abastecer al sector privado cubano. El contrato utilizaría tanques de almacenamiento arrendados a una entidad vinculada a CUPET. Washington dedicó cuatro meses a construir esta alternativa antes de sancionar la infraestructura en la que se sustentaba.
El patrón reprodujo exactamente lo ocurrido en 1960. En junio de ese año, el Secretario del Tesoro Robert Anderson convocó a ejecutivos de Esso y Texaco en nombre del presidente Eisenhower para solicitarles rechazar crudo soviético que Castro había trocado por azúcar. Las empresas aceptaron, Castro confiscó ambas refinerías en cuestión de semanas, Eisenhower cortó la cuota azucarera, las expropiaciones masivas llegaron en agosto y el embargo fue impuesto en octubre. La presión no quebró la Revolución sino que la empujó hacia el bloque soviético, otorgando a Moscú un cliente a noventa millas de Florida: exactamente lo que Estados Unidos quería evitar.
Cuba enfrenta una realidad distinta a la de otros países de la región. Carece de una oposición organizada como la que María Corina Machado construyó en Venezuela. El viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva, quien abrió las importaciones privadas de combustible y es considerado posible sucesor de Díaz-Canel, es sobrino bisnieto de Fidel y Raúl Castro. Washington lo imputó hace tres semanas, alienando uno de los pocos interlocutores disponibles para negociaciones. La muerte de Ramiro Valdés, de 94 años, cierra el puente entre la generación fundadora de la Revolución y el aparato militar-empresarial que gobierna de facto Cuba, dejando una estructura sin anclaje ideológico e incentivos para resistir cualquier cambio que ponga en riesgo sus activos, según reportó Confidencial.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.
