Historiador Pablo Stefanoni analiza mutaciones de izquierdas entre wokismo, progresismo y comunismo
El historiador argentino Pablo Stefanoni publica Un fantasma recorre el mundo (Siglo XXI, 2026), donde analiza la nueva ola reaccionaria global y las mutaciones que experimenta la izquierda del siglo XXI frente a tecnología, redes sociales y nuevas identidades urbanas.
- Stefanoni diferencia wokismo como mutación identitaria que abandona ejes socialistas tradicionales como clases, revolución, democracia e igualdad
- Progresismo contemporáneo circunscrito al flanco democrático de izquierdas; gobiernos de España, Brasil, México y Colombia se excluyeron autoritarios (Cuba, Nicaragua, Venezuela)
- Confusión retórica: derechas etiquetan izquierdas como comunistas cuando wokismo cuestiona marxismo y progresismo rechaza autoritarismo
El historiador argentino Pablo Stefanoni publica su libro más reciente Un fantasma recorre el mundo (Siglo XXI, 2026), donde examina la nueva ola reaccionaria que se expande por el planeta. Conforme avanza en el análisis y la diferenciación de las distintas modalidades que adopta la nueva derecha en el mundo, el volumen va identificando los blancos específicos contra los que se dirige ese avance, según sus contextos históricos y regionales.
El wokismo, analiza Stefanoni, representa una de las mutaciones culturales producidas por la revolución tecnológica, las redes sociales y las nuevas tribus urbanas de las últimas décadas. Este fenómeno desplaza las causas tradicionales de la izquierda hacia agendas identitarias bien delimitadas, como las relacionadas con reivindicaciones contra el racismo, el machismo, la homofobia, la xenofobia o el extractivismo. Críticos como Mark Fisher, Olivier Roy, Fredrik deBoer y Susan Neiman han señalado que el wokismo abandona varios ejes conceptuales de las tradiciones socialistas: el de las clases sociales, el de la revolución, el de la democracia y el de la igualdad de derechos.
El progresismo, en cambio, ha quedado circunscrito fundamentalmente al flanco democrático de las izquierdas globales. En América Latina, los ciclos progresistas posteriores a la Guerra Fría señalan momentos en que la izquierda avanzó por las vías electorales y representativas hasta detentar la hegemonía en gran parte de los gobiernos de la región. Una cumbre de gobiernos celebrada a principios de 2026 en Barcelona reunió a España, Brasil, México y Colombia bajo la identidad de progresismo global. La exclusión de gobiernos de izquierda autoritaria como el nicaragüense, cubano o venezolano dejó clara la distinción entre comunismo de la Guerra Fría e izquierda democrática contemporánea.
Con el bloque bolivariano desarticulado, el progresismo reducido a Brasil, México y España sin certidumbre de permanencia en dos de esos países, y el wokismo cuestionado por una red cada vez más amplia de autores socialistas, se vuelve difícil identificar a qué comunismo resurrecto se refieren los ideólogos de la nueva derecha. Las etiquetas retóricas que se usan deliberadamente buscan neutralizar expresiones distintas: los términos coloquiales como rojos, zurdos, izquierdosos, progres o chairos adoptan tonos menos agresivos que remiten a los grandes totalitarismos del siglo XX, según analizó Confidencial.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.