Peugeot Proxima y otros cuatro concept cars adelantados a su tiempo que nunca llegaron a producción
A lo largo de décadas, las marcas automotrices utilizaron concept cars como vitrinas tecnológicas, algunos anticiparon tendencias reales pero otros quedaron como piezas únicas nunca fabricadas.
- Peugeot Proxima de 1986 contaba con motor V6 bi-turbo de 600 CV, sensores anticolisión y cámaras en lugar de espejos
- Citroën Karin fue diseñado como pirámide sobre ruedas con techo diminuto y configuración de tres plazas con conductor central
- Alfa Romeo 164 Proteo contaba con tracción integral, dirección en cuatro ruedas y techo plegable electrohidráulico de principios de los 90
Durante décadas, los concept cars funcionaron como vitrinas tecnológicas donde las marcas automotrices exhibían su potencial innovador. Algunos anticiparon tendencias que posteriormente se hicieron realidad en modelos comerciales. Otros, sin embargo, quedaron como piezas únicas, demasiado avanzadas, costosas o arriesgadas para convertirse en vehículos de serie. El Peugeot Proxima de 1986 fue una demostración extrema del potencial tecnológico de la marca francesa, construido con fibra de carbono en el exterior y policarbonato en el habitáculo. Montaba un motor V6 2.9 bi-turbo de 600 CV con velocidad máxima superior a 350 km/h.
El Proxima ofrecía tracción integral inteligente, dirección asistida variable y frenos de discos ventilados de carbono. Su equipamiento incluía sensores anticolisión, monitoreo de ángulo muerto, navegación satelital, arranque sin llave y cámaras en lugar de espejos laterales, características extraordinarias para 1986. El interior, completamente acristalado, presentaba terminaciones de cuero labrado con cinco pantallas color de alta resolución. Nunca fue pensado como vehículo comercial sino como laboratorio rodante para demostrar el alcance tecnológico de Peugeot.
El Citroën Karin, apodado la pirámide sobre ruedas, sorprendió en el Salón de París de 1980 con uno de los diseños más extravagantes de la historia de la marca. Su techo era diminuto, aproximadamente del tamaño de una hoja A3 con 30 cm de ancho y 42 cm de largo. El interior también rompía moldes con tres plazas, el conductor ubicado en posición central y adelantada respecto de los pasajeros laterales. Montaba un motor naftero de cuatro cilindros, tracción delantera y suspensión hidroneumática característica del Citroën DS. Aunque jamás llegó a producción, dejó guiños estéticos visibles posteriormente en modelos como el Citroën AX.
El Alfa Romeo 164 Proteo, diseñado por Walter de Silva con colaboración de Pininfarina, expresó la visión de Alfa Romeo sobre un roadster moderno y sofisticado. Utilizaba una plataforma derivada del Alfa Romeo 164 y un motor V6 3.0 de 260 CV con velocidad máxima superior a 250 km/h. Sumaba tracción integral, dirección en las cuatro ruedas y techo plegable operado mediante sistema electrohidráulico, muy avanzado para comienzos de los 90. La marca estudió producir unas 2000 unidades pero dudas sobre rentabilidad frenaron el proyecto. El Chrysler Diablo, construido por Ghia en 1952 y diseñado por Virgil Exner, combinaba parrilla cromada, trompa alargada y musculosos guardabarros traseros. Utilizaba chasis del Chrysler New Yorker y motor HEMI V8 de 5.8 litros con 280 CV. Solo se fabricó una unidad, subastada en 2011 por RM Sotheby's por aproximadamente 841 mil euros, según reportó La Nación.
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