Empresas que invierten en IA sin rediseñar operaciones capturan poco valor real
Estudio de McKinsey basado en 750 empleados y líderes muestra que casi 90% de empresas invierte en IA solo para automatización superficial; solo el 11% alcanza reinvención organizacional donde el 48% de líderes reporta captura real de valor, versus 13% en etapas iniciales.
- McKinsey identifica tres horizontes de transformación con IA: habilitación (herramientas puntuales), automatización (flujos completos) y reinvención (rediseño total); 90% de empresas está en los dos primeros.
- Cuando organizaciones rediseñan completamente cómo se hace el trabajo, el 48% de líderes capta valor real contra 13% en etapas de habilitación; preparación organizacional pesa casi el doble que individual (48% vs 25%).
- Confianza en líderes para acompañar cambio —no solo en tecnología— y cumplimiento de promesas sobre capacidades humanas determinan éxito; iteración rápida y evolución superan esperar estrategia perfecta.
Muchas empresas invierten recursos significativos en inteligencia artificial sin obtener ganancias proporcionales. Un análisis reciente de McKinsey, basado en encuesta global a 750 empleados y líderes, muestra que la mayoría implementa IA para automatizar tareas específicas sin transformar sus operaciones fundamentales. El estudio ordena a las organizaciones en tres horizontes: habilitación (distribución de herramientas de IA para tareas puntuales), automatización (optimización de flujos de trabajo completos) y reinvención (rediseño integral de cómo se realiza el trabajo).
Casi 90% de las empresas permanece en los dos primeros horizontes. Solo el 11% alcanzó el tercero, y en ese grupo, el 48% de los líderes reporta captura real de valor, comparado con apenas 13% en el horizonte inicial. La brecha sugiere que implementar tecnología sin cambiar estructuras organizacionales genera ganancias limitadas. Cuando se pregunta qué explica la diferencia entre capturar valor o no, la respuesta revela que preparación organizacional pesa casi el doble que preparación individual: 48% versus 25%.
La construcción de confianza es crítica para acelerar cambios. No confianza en la IA como tecnología, sino confianza en la organización y sus líderes para acompañar a las personas en la transformación. Prometer que "nada cambiará" apacigua temporalmente pero se derrumba apenas los hechos contradicen la promesa. La confianza real se construye siendo transparente sobre lo que se sabe y lo que no, cumpliendo compromisos e invirtiendo genuinamente en capacidades humanas. Porque la transformación con IA es, en última instancia, una historia de cambio humano. La tecnología crea potencial; las personas crean valor. Según McKinsey, la ventaja actual la tienen quienes aprenden, rediseñan y evolucionan más rápido que el resto, sin esperar estrategias perfectas sino iterando constantemente, según reportó La Nación.
Este artículo fue redactado con asistencia de IA a partir de fuentes públicas y está sujeto a revisión editorial de Ahora.